CONSTRUIR EL PAIS DEL ARCO IRIS

El hombre actual se encuentra aferrado a la sociedad con el único fin de cumplir un doble papel.  Por un lado el de liderar las transformaciones sociales, familiares y laborales; y por el otro representar un modelo a seguir por parte de las nuevas nuevas generaciones.  

Para ello debe proporcionar a los actores unos conocimientos y herramientas que permitan la planificación básica desde la gestión de su propia existencia hasta sus proyectos individuales y colectivos, buscando una cooperación de actividades  que nos lleven a describir los aspectos más relevantes en las diferentes fases no solo de planeación, sino de ejecución y control de resultados.

Para construir el país del arco iris y al que se refirió la libre pensadora Diana Uribe en un especial de paz en Colombia, realizado por la cadena Caracol el 25 de diciembre pasado ( http://www.caracol.com.co/audio_programas/archivo_de_audio/un-especial-de-paz-en-colombia-con-diana-uribe/20131225/oir/2043691.aspx), debemos hacer consciencia no solo de cambiar el conocimiento, sino las pruebas y las escuelas. De allí que tengamos que unificar los conceptos de dependencia, convergencia y contingencia; máxime si se tiene en cuenta que el ser social vive de su propia realidad, de su cotidianidad anexa a sus circunstancias y a una angustia existencial atada a la zozobra social.

De otro lado, trazar la historia es un requisito indispensable para no repetir lo de siempre (se nos ha dicho que no tenemos memoria histórica) situación que debe ser erradicada de la psique del ser humano, ello para significar que el hombre como ser crítico  analiza las interpretaciones no solo locales, nacionales sino internacionales que de alguna manera influencian las vicisitudes a las que a diario se enfrenta este.

Valga decir, que el País del Arco Iris está descrito como aquél en donde no se roba, no se mata, no se explota, existe inteligencia vial, no se violan los derechos fundamentales y mucho menos agresiones de género, los campesinos trabajan la tierra con regalías y los ricos comparten lo que tienen con los más necesitados. Un país en donde todos hablamos, nos respetamos el uso de la palabra y no imponemos nuestro criterio no solo desde la televisión sino desde las redes sociales. Un país en donde lo humano sobrepasa lo inhumano, donde la justicia no lucha contra la injusticia y en donde no existe corrupción y mucho menos enfrentamientos de trenes entre las diferentes Autoridades.

Será que algún día podremos tener dicho País?. Una pregunta aparentemente simple pero que a la vez adquiere dimensiones insospechables, tiene mucha profundidad en virtud a la empresa global de la que hace parte, las herramientas de producción son teoría o letra muerta como dirían otros; al fin de cuentas buscamos conceptos no históricos, la rendición de cuentas y la calidad irían de la mano colonizando con ello el conocimiento y no lo indiscutible e inexcusable. La tendencia es buscar soluciones desde lo internacional a lo nacional, de lo nacional a lo local contextualizado a esa capacidad de decisión que tiene el individuo y su entorno, para que los indicadores nos muestren el valor, la cooperación y el consenso de un panorama que nos lleve y dirija a trabajar por el País del Arco Iris que todos nos merecemos.

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