MIEDO A LA SOLEDAD

Soledad

 

Olvidamos el sonido del espacio en el que basamos la intelección de las imaginaciones metálicas del ser humano. Caminamos por el espacio como astronautas pero sin rumbo, buscando una huella que se ha quedado inmersa en nuestra conciencia. Lucha denodada por entender el universo y cuál es mi participación dentro del mismo, pero vamos vegetando, viviendo y no sobreviviendo, tratando de encontrar lo que hemos perdido de nuestra conciencia.

Argumentos válidos para rumiar en un rincón, para dar vueltas y revueltas tratando de entretener la mente, esa dispar directora de las ideas y los comportamientos, dejamos a un lado juicios y perjuicios justificando la idea concebida en ese rincón, bien de la conciencia o del espacio. Pero olvidamos porqué estamos solos o a qué le tenemos miedo.

Si decimos que estamos solos por ausencia de compañía es una cosa, pero la soledad es otra manera de vivir la vida, de conjugar experiencias y dolencias, de aprovechar tiempos y espacios, de amistades, de hobbies envejecidos por la falta de uso, de momentos sublimes perdidos por lo irracional o de incapacidades de interpretar nuestra realidad.

En los últimos tiempos se ha gestado una gran transformación de la soledad y del miedo que la misma produce,  pues ha permitido concebir el conocimiento de otra manera, desde la concepción positiva hasta la dualista, desde la disciplinar hasta la individual, enfoques estos que han llevado al ser humano a hacer una interpretación totalmente distinta de los dos vocablos que ocupan la atención; igualmente entramando un diálogo fértil y productivo haciendo que la complejidad del ser humano esté brotando a borbotones, valga decir, estamos aprendiendo a vivir de la soledad pero no como peligrosa ansiedad del comportamiento sino como aquella que permite el desarrollo de la psique del hombre, llegando hasta su sabiduría, inteligencia y discernimiento.

Se explora entonces con la soledad entendida esta como la intelectualidad y lo productivo del hombre, el miedo persigue al ser humano, mientras este no lo domine y lo venza.  Hubo épocas en donde la filosofía tocaba maestramente este concepto, pero la verdad y la falta de autodominio han restado interés a la ciencia de la soledad, se hablaba con profundidad de los miedos y su génesis, habían noticias, novelas, dictadores que gobernaron con esta mientras otros bandos luchaban por erradicarla; pero también fue el pueblo con su marcha de vencedores los que no aguantaron más y comenzaron con la liberación del alma y del cuerpo.

La libertad os hará libres alguien lo dijo, pero también la soledad nos hará libres, permeamos toda la existencia en la lucha contra aquella, olvidándonos de su importancia generacional, esto es, el estar solos no significa abandono ni falta de compañía, significa todo lo contrario, aprovechar la soledad para producir, transformar e innovar la sociedad y al hombre, sin permitir que el miedo o los temores nos obnubilen el pensamiento y mucho menos nos coarten la creatividad.

La nada no existe, el pensamiento está inmerso en su construcción y en consecuencia ; la nada no es ni esto ni lo otro, es solamente ese momento en donde la soledad llega para construir y transformar, para innovar y modificar y en especial para creer y crecer en la perfección como vida última del ser humano.

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