PROPONER ENFRENTAMIENTOS  

 

Proponer enfrentamientos desde el cine, la literatura, la filosofía, la sociedad y el concepto del bien nos entregará efectos colaterales, especialmente desde el imaginario heroico que cada uno intrínsecamente reflexiona.No es necesario Esta reflexión nos lleva desde nuestros antepasados hasta nuestras prácticas profesionales actuales para entender la implicación del momento actual en la posición universal del ser humano, en búsqueda de una construcción de diálogo y pensamiento conjunto en donde el valor de la diversidad y la inclusión sean los panfletos salvadores y alejen las miradas sectarias.

La ilusión del bien, de eso ya no se habla. Estamos inmersos en un mundo decadente en donde se subestima a las gentes, en donde el YO se siente mejor que todo el mundo y la perfección se hace con la riqueza en contravía con la inteligencia y las experiencias de la vida; darnos cuenta de la nadidad en que vivimos, de sobre valorar la virtuosidad y la castidad frente al cumplimiento de los deberes sin intereses mezquinos, ni de tipos políticos, personales o humanos.

Es urgente proponernos la Auto-Observación como fundamento para conocer sobre qué pilares está edificada nuestra existencia, o mejor dicho: “las arenas sobre las cuales edificó su casa”; aprender a desprendernos de los “Mío” o “Mi”, para acercar las capacidades intelectuales a mi conocimiento y no terminar siendo adoradores del YO. Reconocer el cuerpo glorioso que todos llevamos dentro al que se refiere Pablo de Tarzo, lo más grave de esta tragedia es que “uno piensa que está pensando”, que está sintiendo cuando en realidad es otro el que en un momento determinado piensa con nuestro cerebro y siente con nuestro corazón.

Enfrentar los extraños momentos en la vida en los que la mente nos permite estar sin preocupaciones de ninguna clase, cuando la soledad es la mejor compañía, no por el hecho de estar solos sino poder dedicar tiempo y espacio a esa auto-observación, reconocer la voluntad como esa “Gran Obra” de la creación del hombre de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

Andamos en búsqueda de poderes que no tenemos en el trasfondo de la psiquis que cargamos, una esencia procesándose en virtud de nuestro propio condicionamiento y unos actos que se repiten en razón de la Ley de la Recurrencia.  Sabemos que existe un despliegue de alta magia, de videncias y profecías como también transfiguraciones y resurrecciones a las miradas de los sujetos que van a su encuentro, olvidándose de esa iluminación real que es la auto observación ya que esta es la que desencadena ese enfrentamiento entre el mi YO REAL y el YO VIVENCIAL.

“Las épocas más tranquilas de la vida, son precisamente las menos favorables para el trabajo sobre sí mismo”, a esto se le llama sicología revolucionaria, enfrentar mi angustia existencial al modo de vida que impone la sociedad, el grupo de trabajo o las mismas organizaciones a veces deshumanizantes que hacen olvidar al hombre su esencia en este plano terreno al que se refiere Edgar Morin.

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