SACRIFICIO, DOLOR Y LAGRIMAS

Nos levantamos a diario pensando, ¿hasta dónde podemos llegar por una buena causa? Significando un encuentro para pensar con responsabilidad de toda nuestra historia y reflexionar además acerca de la militancia en movimientos de derecha o de izquierda o de cualquier índole, que nos permiten el enfrentar los demonios que de allí se desprenden, sean estos héroes o no.Laberinto   Sin embargo, las causas tienen distintos nombres, filosofías, pensamientos y hasta organización.  Las hay de todo tipo, color y forma, tamaño y capacidad. También las hay locales, nacionales e internacionales. Unas luchan por los gobiernos, otras por el poder y las más altruistas por el hambre, la pobreza y la desigualdad. Ahora solo queda determinar en cuál de todas estas estoy encasillado.   Viene ahora el valorar aquello por lo que nos sacrificaríamos, para entregarlo a quienes lo necesitan, o si este desprendimiento produce dolor por abandonar nuestras posesiones o correrían lagos de lágrimas por hacer una buena obra por una buena causa.   El sacrificio representa lo nuevo en el ser humano, esa lucha desde su interior por mejorar desde su psique hasta su cuerpo, abandonar todo aquello que nos hace daño, que nos produce la baja autoestima, el no creer en el sujeto de creación e innovación, en el emprendedor empedernido que lucha por la superación  desde su yo hasta la común-idad.   El dolor significa, identificar la cruz que todos llevamos dentro, establecer qué significa el madero largo y qué el corto, hacía qué lugar apuntan y cuál la enseñanza, además que ello nos lleva a abrazar a nuestro prójimo, para no violar el código de honor que todos llevamos dentro, conformado  por no mentir, no engañar, no robar y tolerar a quién lo hace, de allí parte el concepto de justicia y de verdad. Tal como dijo George Orwell: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto transformador”,   Las lágrimas no es llorar por la leche derramada, por el contrario es la actitud con que asumimos las diferentes situaciones que se nos presentan, es fortalecer los lazos con la familia, con los compañeros de trabajo o de actividades, además convertirnos en ministros de una nueva sociedad, aduciendo responsabilidad frente al gobierno, a la comunidad y con espíritu de sacrificio, renunciando a los intereses y al servicio con resultados.   Liberar la opresión, el hambre y las dificultades se convierte en la nueva dirección de vida, para poder estar en supervivencia cómoda, sin sobresaltos y lo más importante sin privilegios y seguridades pero para ello hay que arriesgar la vida, entender el principio universal de solidaridad, el sentimiento mesiánico arraigado en muchos pero desaparecido en otros; además que debemos entender el misterio y enigma de la existencia, para no caer en las deficiencias mentales de las que hablaba Schopenhauer, esto es, no preguntarnos sobre la existencia y su contingencia con el hombre, a veces especulativo e ingenioso y otras tantas un tonto que no ha entendido su poder ontológico en el universo dejándose influenciar por las leyes de otros universos (reales o no reales), perdiendo su visión positiva para dejarme dominar por la primitiva, jugando con las ecuaciones existenciales que no nos han dejado lo que se conoce como “que la fuerza lo acompañe”, desarrollando el principio de plenitud y fecundidad en esa gran cadena de ser que es el hombre, amparado en su propia realidad, alejada del concepto de la nada.

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