DE LA VERDAD Y LA MENTIRA

 

Inicio este post con palabras de Héctor Abad Facio Lince: “a  poner en palabras la verdad, para que ésta dure más que su mentira”, para significar que lo que se siembre se recoge con brazos abiertos frente a los diferentes fenómenos sociales que observamos todos los días.mentiras-verdad

 

Hay personajes qué no saben que es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, mostrando una faceta totalmente distinta y exigiendo otra, o lo que es peor parados frente a personas que sabe que la mentira es peor que la verdad, lo cual genera incredulidad y falta de confianza, basta ver a los personajes del Estado con estas actitudes, políticos, jefes de entidades ampliamente reconocidas, gritando al cielo una transparencia que no se tiene y mucho menos se práctica.

 

Ese vínculo  de fuerza y alegría que se siente en la familia, a veces se ve roto por la incredulidad, por la muerte y hasta por las palabras cuando  estas se enfrentan a lo  etéreo del amor, la fama, la gloria y el éxito. Sustentadas en una verdad que no se tiene y en donde la mentira es el asidero de la angustia, el odio y el rencor.  Hay actos abominables como la desconfianza generada por la pérdida de credulidad, seres establecidos en un peldaño que poco a poco van cayendo, emulando “lo que se escribe con sangre no se puede borrar” (lo dijo un poeta colombiano hace mucho tiempo), sin embargo el tiempo lentamente dejará de recordar a esos sujetos que de alguna manera causaron daño con sus hazañas de verdad terminadas en mentira.

 

Temor a la muerte es lo mismo que temer a una vida sin sentido, una vida sin recuerdos ni  eternidades, a eso se ve abocado el hombre cuando desde sus insensateces descubre que sus salidas no identifican su dimensión humana, y mucho menos soñar con mente sana, pues su latinidad lo lleva a cambiar de identidad continuamente, moviéndose al vaivén de sus realidades, sentidos y sentimientos, dejando a un lado la razón, la lógica y la  eticidad. Argumentos que demuestran que el hombre vive de momentos, descubriendo un futuro  en un presente continuo  (Max Neef) que no entiende y que además edifica ese desasosiego y desesperanza, para mirar al cielo por una vida mejor, y en donde la verdad sea la herramienta que permite la perfección del hombre desde sus principios éticos y morales para lograr que su discurso vivencial sea acorde a como subsiste, y no mostrar caras que unos no creemos y otros no lo saben, pero terminan siendo lobos disfrazados de ovejas en búsqueda de su propia idolatría.

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