INDIFERENCIA EN LA EDUCACION

Vientos de guerra provienen de la educación, en razón de los compromisos adquiridos por el Estado colombiano no sólo con los estudiantes sino con los educadores, debido a los incumplimiento de este a los diferente a acuerdos llegados con antelación, pero este es otro tema para escribir, lo que se quiere significar es la indiferencia del sistema educativo con el destinatario final, esto es, aquellos a quienes se transfiere conocimiento.1409643475771-mafalda

Ello es consecuencia del mundo globalizado que ha permitido el cumplimiento de los compromisos adquiridos, desde la convivencia hasta lo social; fríamente calculados desde lo económico hasta lo político, valga decir, la indiferencia no solo viene del Estado sino de aquellos que de alguna manera tienen relación con el sistema educativo. Jhon Deway estaría revolcándole en la tumba al ver que todas sus teorías no se aplican y qué decir de Paulo Freire, se ataca desde todo punto de vista la manera como se transfiere conocimiento, pero lo más importante cómo se recibe la misma por los educandos.

 

La violencia se ha convertido en el pan de cada día, donde interactúan jóvenes, mayores y adultos, olvidándose de lo aprendido en cuanto a la interrelación personal, el padre Astete con su catecismo y la Urbanidad de Carreño, concluirían que de nada ha servido, pues los hijos de esa época hoy padres, fueron criados con unos valores  totalmente distintos, sin embargo los hijos de estos y padres de ahora se han olvidado de sostener el núcleo familiar como primer piso de la evolución del pensamiento de los jóvenes, material para la educación en curso; lo que no ha permitido el acercamiento  fundamental a las diferentes problemáticas que afectan la enseñanza y el aprendizaje.

 

La desarticulación entre lo político y lo curricular, los planes de estudios y las instituciones, la sociedad y los miembros de la comunidad educativa han fragmentado precisamente la filosfía de la educación, pues la evolución no esd acorde con la tecnología por un lado, ni los educadores están preparados para esos nuevos avances aplicables a todo nivel en donde lo educativo no se podía quedar atrás. Además la falta de innovación riñe con la creatividad, basta mirar el pensamiento de los educandos frente a lo que ocurre en el país y el mundo para entender que viven en otro universo, no entienden a su modo la injerencia de las situaciones externas frente a la realidad interna.

 

Esa indiferencia en la educación la estamos pagando hoy, no solo el país sino el sistema educativo, ni los maestros ni los alumnos, es la sociedad entera que ve cómo pasan los años y la educación sigue siendo la misma, la cenicienta del Estado, una indolencia más grande que una catedral sin embargo se ve pasar el dinero en otros rublos, en especial a la guerra, para terminar educando a un país hacia la cultura de la guerra y no a la cultura de la educación, para preguntarnos al fin de cuenta cuándo se verán luces en el camino hacia una educación clara y diáfana e inmarcesible.

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