EL ORIGEN DEL PREMIO NOBEL DE PAZ

Después de leer el artículo “¿”Paz” a cambio de petróleo?”[1], queda la sensación que de eso tan bueno no dan tanto. Cuántos alabamos las gestiones del presidente Santos y otros tantos las criticamos, unos apoyaron el SI y otros el NO en el plebiscito sobre los acuerdos de la Habana, otros nos alegramos por la baja de popularidad del presidente y otros por la subida de los de otros partidos; un vaivén de aciertos y desaciertos, y en fin el milagro, un nuevo premio Nobel, esta vez el de la paz, pero a qué precio.nobel

 

O como dirían otros, el único país con dos premios Nobel, uno por literatura donde la gente no lee y otro de paz, donde la gente no perdona. Sin embargo, eso ocurre en el país del Sagrado Corazón de Jesús, triquiñuelas porque boga y porque no boga, intereses económicos al mover las riendas de las políticas financieras, bolsillos llenos a  causa de un mal agenciado hace más de cincuenta años.

 

Sin embargo, de la lectura del artículo referido, nos damos cuenta que nada es gratis, que los esfuerzos de un país por lograr la paz, serán pagados con las dadivas del petróleo colombiano sacado del caribe, que la participación de personajes de Noruega tienen su razón de ser en los negocios por debajo de la mesa, nótese como desde el 2014 se prometió la explotación petrolera con compañías de dicho país, los esfuerzos por lograr los acuerdos de paz, no son de paz son económicos.

 

Es un hecho cierto, es necesaria la paz con los agentes externos de la democracia, pero también lo es saber el precio de ello, cuánto tiempo estará empeñada la economía del país ante los dineros que se entregarán a los sometidos, cuánto dinero ganarán las petroleras por dicha negociación y cuántos bolsillos se enriquecerán por intermediación.  Razón tiene Martha C. Nussbaum, (filosofa americana) cuando habla de la repugnancia y la aversión, aparecidas de los movimientos económicos y sociales con sus consecuentes consecuencias, y ello nos produce las situaciones antes descritas.

 

A quién creer entonces?. A un movimiento guerrillero con cuerpo de león y promesas de oveja, o un Estado indolente, entregándose al máximo para proteger sus inversiones, personales o estatales aún no lo sabemos, o tienen razón los demás partidos políticos que no participan de las mieles del triunfo ni sus regalos, demasiados costosas el sostenimiento de las políticas de paz pero más costosas aún sostener la creencia que una vez ocurra esto, nada pasará. Nada más alejado de la realidad, habrá que esperar el resultado de las nuevas negociaciones, de la repartición de las dadivas, de los nuevos ricos y los nuevos pobres, o un país al borde de la crisis sin salida y sin razón.

[1]. http://www.periodismosinfronteras.org/paz-a-cambio-de-petroleo.html

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