RECONSTRUIR LA SINERGIA EN COLOMBIA

Muchos auguran vientos de paz en Colombia, otros vientos de guerra. Sin embargo, nos encontramos en un momento coyuntural en la historia de Colombia. Un proceso de paz con la guerrilla más vieja del continente y otro en proceso de negociación y consolidación. 

 

Igualmente ello generará caos en las estructuras sociales, políticas y económicas del país, pues estamos construyendo una nueva sociedad en donde influenciarán muchos pensamientos y actitudes por un lado, y por el otro, adaptación de comportamientos sociales a los que algunos no está habituados.

 

Encontraremos un grupo de personas que deben hacer reingeniería social, administrar elementos y herramientas a las que no estaban acostumbrados, igualmente administrar dineros y ponerlos a producir en los términos en que les serán entregados como recompensa por haber aceptado los diálogos y reinserción; sin embargo, todo ello cambiará como ya se dijo algunas estructuras y nos preguntamos si estamos preparados para ello.

 

Ahora bien, errores y éxitos estarán a la vista. Lo m probable es que algunas de estas personas emigren acampo de donde no debieron haber salido, otros se quedarán en las grandes orbes para mitigar los años de encierro en el campo, buscando en donde gastar o producir lo entregado, o engrosar la lista de los desempleados o los trabajadores de salario mínimo.

 

Sin embargo, algo hay que hacer. Y en efecto hay que recomprender el país en toda su expresión, esto es, buscar una estrategia de formación enfocada en la restauración (Julio Carrizosa, maestro de ecología), restaurar desde el pensamiento hasta la filosofía, desde lo económico a lo político y desde lo humano hasta lo social. Indicamos que en efecto, hay un proceso que debe estar sustentado en ideologías, y para ello existe la economía solidaria como elemento integrante de la economía, aquella que nos permite administrar colectivamente las ganancias, en no generar diferencias, sino en adecuar los procesos tanto organizativos como comunitarios en virtud de ese desafío hacia un sociedad pacífica y tolerante.

 

Y en eso, lo solidario (cooperativas) históricamente ha demostrado que una vez superados los conflictos, se requiere reestructurar el tejido social y en esto la solidaridad encuentra su fortaleza, pues permitir capacitar, reconocer y fortalecer el entorno, promueve la creación de empresas productivas y como si fuera poco, aumenta el poder asociativo de los individuos.

 

Es decir, que en este posconflicto y en los venideros, hay que construir sociedad,  y para ello debemos acoger y brindar apoyo a los nuevos integrantes de la sociedad, aquellos sujetos que alguna vez creyeron luchar por ideologías, pero que hoy, está demostrado, no es la vía, hay que buscar la reinserción para luchar por otros ideales y en mejorar la sociedad de un país destruido y consumido por los conflictos, para generar uno en el que se pueda creer y confiar, no solo en los dirigentes sino en la evolución de la economía de la mano con lo social.

 

Necesitamos una nación fortalecida, en donde la educación sea el fortín de conocimiento y permitir que los hombres se conviertan en generadores de cambio, un paradigma duro pero no difícil, en donde se le pueda dar la mano al hermano y de otro lado, se reconozca la capacidad de incluir al tejido social en el que vivimos a aquellos que se separaron y hoy deben ser recogidos con lazos de amistad. A todo esto se le puede llamar sinergia social.

 

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