EL QUEHACER DE LA FILOSOFÍA EN ESTA VIDA

 

Surge nuevamente la pregunta: ¿Para qué sirve la filosofía?, si con ella se corrompe a los jóvenes, se enseña a cuestionar las decisiones y en especial cuestionar la existencia del ser humano.  La situación se presenta cuando nuestra disciplina de ser humano no encuadra dentro del corpus social. Cuando consideramos que las áreas de ciencias sociales deben ser retiradas del currículo, cuando damos más importancia al tener que al ser y como si fuera poco cuando dejamos de pensar y analizar la situación del país con ojos de buen cubero.

 

Buscamos la integración del hombre con su ser social, devolver a la comunidad aquél individuo que se preocupaba por los demás y no de sus propios principios protegiendo su interés a cualquier costo; estamos atados a la demanda social, la industrial y a la actual en donde sea aprehensible ese pensamiento de acuerdo a la modernidad y a la subjetividad del ser humano.  Dejamos de pensar para dejarnos manipular por la política, la publicidad, los sistemas económicos y lo que es peor aún por el ideario de otros, entregando nuestra propia idiosincrasia a otros resultados.

 

De ahí, ¿que se diga para qué sirve la filosofía? El ser humano es un engranaje no solo desde su ser, sino también con la sociedad, el país y el universo. Pensar de otra forma, es ir contra la humanidad, contra el ideario individual y colectivo, y entonces para qué pensar si otros lo hacen por nosotros, porqué decidir si lo dejamos en manos de otros. Es decir, entregamos nuestra existencia permitiendo el no pensar, el no ser individuos íntegros y críticos, capaces de tomar nuestras propias decisiones. Lamentablemente las áreas sociales no importan, el egoísmo nos ganó la carrera.

 

Entregar nuestra inteligencia para que otros piensen no es la razón de ser del ser humano, de allí la importancia de la filosofía, pues el hombre vive para pensar y piensa para vivir. Una máxima que ha recorrido el mundo de la educación desde tiempos atrás, para comprender que el hombre está obligado a dejar su aporte a la humanidad y no unos pocos con intereses totalmente distintos. De ahí, que el poder no se puede comprar, tampoco la inteligencia y mucho menos el pensamiento, por lo que la libertad de expresión es nuestra herramienta para atracar lo que no nos permite filosofar, reflexionar y mucho menos criticar. No sé, si el confort, los hábitos o las tradiciones han nublado el pensamiento, la comodidad existencial ha permeado al hombre desde sus cimientos, pues dejamos de ser personas de consciencia para convertirnos en inconscientes.

 

 

 

 

Ahora bien, para pensar hay que leer. Hay una relación entre lo uno y lo otro, es ese alimento indispensable para que el filosofar sea el argumento para elaborar criticar argumentadas y acordes con la situación actual del país, del universo. Claro está que para algunos el pensar es el enemigo, el criticar no es una bienaventuranza y la mala intención está a flor de piel en todos sus actos. El no tener estas habilidades, está demostrando que la filosofía de la escuela ay del colegio nada dejó, que de seguir pensando de esa manera dará al traste con los cambios educativos y sociales que esperamos, unas reformas a los principios éticos y morales como también a la escala de valores, y como si fuera poco al espíritu nacionalista que debemos desarrollar y retomar.

 

Es un hecho cierto que la enseñanza viene desde el hogar, pero hay elementos que se adquieren a través de la educación y de la experiencia, cómo pensar que la filosofía se puede acabar, cuando su quehacer es totalmente distinto, necesitamos entrenar la mente, ser nuestros propios coach, aprender a entender de manera clara los fenómenos que rodean al hombre y la incidencia de estos en el comportamiento del mismo.

 

Ha quedado demostrado a través de la historia del país, que no hemos podido superar el pensamiento indígena y muchos menos la influencia europea, las guerras, la violencia, el enfrentamiento interno entre el Estado y grupos al margen de la ley, las víctimas y sus victimarios, seguimos pensando como los colonizadores, arrasar a toda costa para imponer nuestras ideas, dominar y doblegar, aculturizar e invisibilizar la sociedad, y para luchar está la filosofía y las ciencias sociales. Que no se diga entonces, que la filosofía no sirve, el marco personal y social influye en mayor medida en lo que se piensa y en el desarrollo de la sociedad, la ciencia y la tecnología.

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