ACTOS INMORALES QUE DEMUESTRAN CRISIS ETICA

ACTOS INMORALES QUE DEMUESTRAN CRISIS ETICA

Surge nuevamente la pregunta: ¿En quién confiar?, en los amigos, la familia, los políticos, el sistema etc., y terminamos con el interrogante. “En qué momento dejamos de ser éticos en Colombia?, y basta mirar atrás para entender que la historia no ha servido para nada, que la concepción de la historiología y su tiempo presente nos ha pasado de lado, y que la sociedad nos pasa la cuenta de cobro a todo momento.

Vienen hechos que demuestran que ser ético no importa, que es mejor violar todas las normas de convivencia y asumir las consecuencias, unos se enriquecen, otros se hacen más pobres, unos esperan que cambie la sociedad y otros a no dejar. Una dicotomía en el comportamiento del hombre, que va en contra vía de los preceptos humanísticos y sociales.

Basta mirar las noticias para darnos cuentan que todos los días se conocen de actos reprochables, cometidos por personas que han generado confianza en la sociedad, que se ha permeado la conducta y nos encontramos frente “a la cultura de la corrupción”, pues nos volvimos indolentes ante ese caudal de inconsistencias entre el hacer y el ser.

Sin embargo, en la historia hay algo más importante que los hechos, y es la interpretación de los hechos, en palabras del pensador Walter Benjamín (1892-1940), y en efecto cuál es la lectura que genera esos comportamientos, el porqué de reacciones como la de Antanas Mocus al mostrar las posaderas, o el apoyo de artistas de la farándula para entender que se está frente a una crisis mundial, unos valores que se convirtieron en desvalores, mírese por ejemplo el caso de Venezuela o de Nicaragua, países dominados por otros que algunas vez idealizaron la democracia; es decir, se nos olvidó enamorarnos de la trascendencia esto es, imaginarnos un país que sobrepase los límites.

La historia y la experiencia nos ha convertido en escépticos del retorno de los grandes principios, no hay libertad pues esta se encuentra disfrazada por unos que piensa y hacen por los otros; una verdad llena de dudas, no hay manera de convertir esta en esa fortaleza que algún día lo fue, no es esa que pertenece al mundo de las ideas sino a las realidades políticas y terrenales, pues pensamos de manera abstracta frente a la verdad y en consecuencia la historia la seguirán escribiendo los muertos y no los vencedores (Benjamín), pues nos dedicamos a escuchar a los vivos y no a los muertos que son los que tienen esa verdad de a puño que nos está faltando en esta sociedad y universo tribulado por la devastación moral, ética, política y económica y en consecuencia no sabremos a dónde vamos a llegar.

Hace incontables años se viene pagando un precio muy alto por la verdad, huellas efímeras de lo que un día significó esta palabra evocando a Descartes, que por el paso del tiempo y de la influencia de los malos gobiernos y sus gobernantes, dejamos que el fenómeno de la corrupción se campeara en todas las esferas sociales, claro está, que también han influido fenómenos internos como la educación, reelección de presidentes cuestionados, elección de congresistas y senadores salpicados por mantos de dudas, por donde se mire, no hay verdad y cuando esta no existe no queda más que cerrar los ojos y esperar un milagro, un cambio de comprensión social y actitud del ser humano.

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