LA ECONOMIA SOLIDARIA ES LA SALVACION

Estamos en una sociedad conocida como la “aldea global”, ello en virtud de las relaciones interdisciplinarias de las diferentes ciencias, de los negocios internacionales, entre los países, las políticas económicas, además de corresponderse frente aquellos actos que atentan contra la seguridad del Estado. 

La economía solidaria ha desarrollado su filosofía desde finales del Siglo XVIII hasta nuestros días, esto en razón al querer del hombre de distribuir la riqueza de manera igualitaria pero centrada en el valor humano y no en el capital; como un modelo para distribuir el ahorro a nivel local y también lograr que haya una participación igualitaria e integración de unidades empresariales como una alternativa a la manera de hacer empresa productiva.

 

“La economía solidaria resume, interpreta y recoge la experiencia social del hombre, en su búsqueda de un mundo mejor basado en la igualdad, la justicia y la libertad”[1], esto para convertirse en una realidad económica para el desarrollo de los pueblos; y en efecto, es a partir de esta concepción que la economía solidaria se convertirá en esa tabla de salvación cuando la autogestión haga su aparición, exista una propiedad social y solidaria de los medios de producción convirtiéndose en un poder colectivo.

 

La pregunta qué hay en el ambiente, es ¿qué harán aquellas personas que se han desmovilizado, han dejado las armas, se han reintegrado a la sociedad de grupos al margen de la ley, con los dineros que les entrega el Estado, o mejor la compra de la conversión de su conducta?, pues estos nada saben de comercio, ni de proyectos productivos ni cooperativas etc. Ahí es donde coge importancia la economía solidaria, convencer por un lado y recoger por el otro a esos individuos que creen en la oportunidad que se les brinda para fomentar esta, con el único fin de conformar empresas productivas, se asocien a cooperativas para proveer material para el desarrollo personal, se incentive el trabajo en grupo, se construya una propiedad colectiva y social pero al mismo tiempo se garantice el acceso a la educación, a los bienes productivos y al dominio de la autogestión como factor de conocimiento  de mecanismos de competencia.

 

Al satisfacerse las necesidades de este grupo de individuos e incluso de la gente del común, permitirán que la economía solidaria como sistema socioeconómico tome al cooperativismo como filosofía, se desarrollen sus principios y se mejoren sus prácticas. Por eso, es que la economía solidaria inspira la participación de los individuos en organizaciones asociativas, pues su manejo es democrático y participativo.

 

Es una labor titánica la que se presenta para las cooperativas al captar dichos dineros, pero al mismo tiempo con tareas desde la educación, desde la transformación de la individualidad en colectiva, desde esa acción pasiva hasta convencer con la cultura solidaria por lo que la pedagogía será esa otra herramienta que transformará positivamente esas conductas individuales para defender la autonomía y el autogobierno en lo que tiene que ver con el manejo y distribución de esos dineros que entrega el Estado para anexarlos al torrente del capital de la economía solidaria.

[1] Monsalve. Z. A. (2018) Manual básico de economía solidaria. 100 claves de aplicación práctica. Mesa Redonda. Bogotá.

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