APRENDIZAJE COLABORATIVO EN UNA SOCIEDAD QUE NO APRENDE

La velocidad con que está evolucionando la sociedad mundial nos está dejando sin espacio para entender el aprendizaje y los beneficios colaborativos de este. De ahí que los métodos de cognición cambien continuamente.

Ahora bien, ello implica que el maestro (“ingeniero del aprendizaje”) deba reinventarse para entender la fenomenología discursiva de las herramientas tecnológicas por un lado y los ambientes etnocéntricos en que se aplica la educación por el otro, para transformar todas esas tradiciones arraigadas que perjudican el disciplinar educativo, pues se hace necesario un verdadero cambio de la cultura de la mano con el diseño estructural de la mentalidad del alumnado y de los miembros de la sociedad.

 

Verificar que los sujetos pasivos de ese aprendizaje colaborativo desarrollen y usen las herramientas cognitivas, dirigidos precisamente a ese contexto de aprendizaje redundarán en las prácticas culturales que permitirán ese modelamiento de la nueva manera de ver la sociedad y la influencia cultural, para que con entrenamiento y coaching educativo desarrollen las actividades que hacen de la enseñanza un nuevo modelo.

 

El reto que se presenta es la gestión de acabar con la obsolescencia de los conocimientos y de los tecnicismos por aquello que aparecen en tiempo real, valga decir, la adquisición de esa innovación estratégica a la que se refiere la Comisión de Sabios en el documento entregado a la presidencia de la República hace pocos días;  pues no de otra manera se explica, ese anquilosamiento que viene mostrando nuestro sistema educativo y que a pesar de las reformas y modificaciones no se ha podido encontrar un modelo que mejor los modelos pedagógicos que se utilizan actualmente.

 

Y es que debido a la existencia de lo que se ha llamado “los no lugares” para referirse a lo mostrado en la internet y otra cantidad de espacios en donde se maneja y vulnera la información y el desarrollo de ese conocimiento mediático, en donde se observa un inicio y un final, generando un caos en virtud de los diferentes planteamientos oblicuos e interdisciplinarios, que alejan de un todo, la propuesta de la existencia de un sistema colaborativo en cuanto al aprendizaje.

 

La historia nos ha dejado como enseñanza que no aprendemos de los errores ni mucho menos de las situaciones sociales, de los fenómenos culturales, y la educación no es la excepción. Se ha experimentado con diferentes modelos desde el alemán hasta el canadiense, pero estos no han dado resultados, no se han podido amalgamar con el pensamiento latino por aquello de la idiosincrasia y la herencia indígena y española que aún hoy se presenta.

 

La integración de innovación, formación, información y habilidades satisfacerán las necesidades del contexto de trabajo en el que se desenvuelven las prácticas educativas que se han planteado para obtener las soluciones culturales que se requieren para comprender las diferencias en el desarrollo social de las diferentes regiones, de acumular las experiencias personalizadas, socializadas e individualizadas, las cuales servirán para formular las características de cambio no solo en el presente sino en el futuro.

 

La generación de un nuevo ecosistema que reemplace al sistema tradicional en cuanto a la manera de cómo se hace y se asume el aprendizaje, demanda de por sí un rendimiento en cuanto a la preparación de las tareas, el despliegue de las características requeridas y que refuercen las fases en las cuales se desarrollen las expectativas de esa nueva manera de ver la educación, y los procesos de gestión de información y del análisis de esta que signifiquen la finalización de esa nueva tarea que se emprenda para mejorar la educación y el aprendizaje.

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