FILOSOFÍA E INVESTIGACIÓN

LAS JERGAS Y EL LENGUAJE COTIDIANO

Posted by: Diego Mario Zuluaga O. on: julio 15, 2013

 

EL PODER DE LOS LIBROS

El conjunto de los hábitos lingüísticos de una misma persona en una época dada constituye un idiolecto; mientras que el dialecto es la variante de una lengua; los cuales se dan por causas geográficas, pues cada región presenta una serie de características diferenciadoras tanto desde el punto de vista físico como de léxico, como también por factores sociales, en donde la estructura social determina las formas lingüísticas empleadas de acuerdo al estrato socio económico al que pertenecen.

 

Con esta introducción se muestra que no solo dentro en las diferentes regiones geográficas ni dentro de la sociedad se manejan unos lenguajes que permiten diferenciar por un lado el grado de cultura del individuo y por el otro a la clase social a la que pertenecen, sino que de acuerdo a los roles que desempeña cada persona se asumen lenguajes o léxicos propios, tal es el caso del Slang, la Jerga y el Argot.

 

Es un hecho cierto que todos los oficios, profesiones y actividades generan un lenguaje propio, tal es el caso de los médicos, los arquitectos, ingenieros etc., ya que dado el grado de preparación que tienen se les genera un nuevo vocabulario que deben incluir y combinar con el suyo propio.

 

Sin embargo, esta combinación de terminachos con los usualmente utilizados llevan a confundir al oyente, mientras que el parlante pretender demostrar que maneja muy bien sus expresiones, la gente del común no los puede asociar con aquellas palabras que escasamente conoce, o que dada su profesión o especialización se da cuenta que no concuerda en nada con lo que sabe.

 

Esta aculturización entonces nos ha llevado a que nosotros mismos hagamos segregación, es decir, en aquellos lugares a los que habitualmente vamos, o en reuniones de cualquier tipo siempre buscamos a aquellas personas que saben o tienen idea de lo que nosotros sabemos, pues  nada interesante sería conversar con un filósofo que no sabe de computadoras y un experto en sistemas que nada sabe de filosofía, claro está que a veces encontramos personas que sin ser ni lo uno ni lo otro se convierten en muy buenos interlocutores, dándose cuenta que esa barrera instruccional para nada evita que se comuniquen, como lo deben hacer los seres humanos, si aceptamos que el hombre es un ser eminentemente social.

 

Es decir, que el lenguaje cotidiano cambia de curso cuando nos enfrentamos al desempeño de nuestras labores, o sea, que debemos desarrollar nuestro rol de acuerdo a las capacidades de cada persona; pero que dada nuestra condición de seres pensantes debemos optar por utilizar un lenguaje de acuerdo a cada ocasión sin pasar por seres ególatras, prepotentes o que nos sintamos como individuos de mejor familia.

 

La jerga entonces se convierte en la herramienta propia de nuestra profesión, en la tarea que estemos desarrollando para podernos comunicar y entrar así a conformar parte del grupo de personas que pueden entenderse apropiadamente, como también utilizar ese lenguaje propio de cada individuo sin dejar a un lado aquél que hemos adoptado como cotidiano.

 

La cotidianeidad es esa parte de la vida del ser humano que despliega a diario, igualmente que asume con entereza y que de acuerdo a su idiosincrasia le permite determinar si los objetivos que se ha trazado se han cumplido o si por el contrario estos no se dan, buscando entonces la solución a las situaciones que hacen nugatoria esta labor, y es así como el lenguaje también se convierte en ese aporte importante para entender e interiorizar sus ideas, desarrollar las mismas y complementarlas si es del caso, usando desde luego ese lenguaje propio de cada individuo de acuerdo a la región en la que vive, o si está influenciado por posiciones sociales o económicas.

 

Para terminar hay que decir, que no solamente la jerga es útil para comunicarnos entre aquellos que desplegamos determinada labor, antes por el contrario, deberíamos incluir esta dentro de nuestro vocabulario diario, pues por un lado enriqueceríamos el lenguaje español y por el otro nos acercaríamos más a la psique del interlocutor, pues para muchos representa traumas sicológicos el no pode acercarse a los demás, ya que consideran que no tienen nada de que hablar, cuando antes, es esa diversidad idioléctica la que nos permitirá acercarnos como ya se dijo a la interioridad del interlocutor, con lo cual concluimos una de las misiones del ser humano en este mundo, esta es, la de podernos comunicar sin que exista ningún tipo de barrera.

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