¿POR QUÉ EL NO HACER NADA ESTRESA TANTO?

    “el peor mal del hombre es la irreflexión” (Sófocles-poeta trágico griego)

Cabe preguntarnos con sorpresa en algún momento acerca de la importancia de la palabra “para qué” y en efecto a pesar de su poder también coexisten otros elementos como la sorpresa, la incertidumbre y hasta la revelación con la cual podemos desnudar el alma (Valero), para establecer cuáles son esos secretos que nos implican esclarecer el mundo con relación a la mente humana.

 

Nos encontramos en la era de la multiactividad y tenemos poco o nada de estímulos en esa constante búsqueda de dominar o sobrellevar el aburrimiento, o mejor del comprender por qué le hacer nada estresa tanto, y lo analizamos a partir del momento en que hacemos juicios de valor acerca de la calidad de nuestra vida, de lo que hacemos por ella o mejor perfeccionamos esa búsqueda de calidad interior desde lo cognitivo hasta lo volitivo; “normalmente apenas tenemos tiempo libre, pero de repente tuvimos muchas horas vacías y no sabíamos llenarlas” (Sydney Ember) como consecuencia no solo de dos años de pandemia sino de la falta de comprensión del norte del ser humano, es decir, a pesar de valor esa calidad de vida también debemos averiguar el “para qué” de nuestra existencia, hacia dónde va el barco y cuál es el norte del fin del individuo.

 

Aquí viene otro interrogante y es determinar si dentro de esa calidad y perfección de vida se encuentra inmerso el concepto de hiperconectividad, demasiadas reuniones, poco tiempo libre y ahí es donde viene entonces el plantearnos el descanso, ele tiempo muerto, el ocio, pues como se ha dicho ese interrogante citado genera estrés a algunos, angustias a otros y hasta enfermedades mentales a algunos, además «Yo no sé si estamos más aburridos que nunca, pero sí creo que estamos mucho más aburridos de lo que deberíamos» (Sandi Mann), pues no se han superado las consecuencias de la pandemia, de los daños que causó la misma en la historia laboral, en la vida familia y en especial en el haber social y en la economía del tiempo.

 

Estudiar el pasado se ha convertido en una herramienta importante para entender si el navegar en los mares, sin brújulas ni catalejos estuvimos a merced de los vientos y las peñas contra las cuales estrellamos el pesimismo y el aburrimiento generalizado que se viene apoderando por no comprender los motivos por los cuales hay que replantear el descanso e investigarnos acerca de lo que nos pasa cuando no se hace nada, e igualmente ¿Es normal estar aburrido? ¿Es bueno aburrirse? ¿Es sano no hacer nada? (J. Ros), pensando que lo que mora en el pasado es solo un olor a arrancio, repetir los errores de otrora, serán como Sísifo, pero en tiempos modernos, o como dijo Antoine Lavoisier “la materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma”, para comprender que el tiempo es el enemigo del hombre, que el ocio para algunos es normal y el vivir sin calidad está ganando la partida.

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