LO ERÓTICO EN DECADENCIA EN ESTA SOCIEDAD DE INCERTIDUMBRE

      Lo erótico no es simplemente sexualidad. Octavio Paz lo definía como “la poesía del cuerpo”, un espacio donde el deseo se convierte en lenguaje y el encuentro con el otro se transforma en creación simbólica. En La llama doble escribió: “El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor.

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DESDE CUÁNDO MATAR LAS HUMANIDADES ES UNA SEÑAL DE EVOLUCIÓN.

“           A las humanidades las estamos matando quienes, supuestamente, deberíamos protegerlas” (Diego S. Garrocho).

¿Cómo proteger las humanidades ante la ola de discursos que las tachan de irrelevantes? Las ciencias que enseñan a pensar parecen excluidas de la cultura colectiva, desplazadas por fuerzas externas que moldean nuestro pensamiento. La saturación de medios digitales nos hace creer que crear, usar y consumir tecnología llena por completo la existencia humana.

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EL LADO DESTRUCTIVO DE LA MEMORIA PARA PREVENIR EL ESTAR AL SERVICIO DE LA TECNOLOGIA Y OTRAS IDEOLOGIAS

             «No hay duda de que el progreso tecnológico ha traído, y sigue trayendo, beneficios significativos para la humanidad, sobre todo en los campos de la medicina y la salud» (León XIV)

Es imperativo comprender que para asegurar un “verdadero progreso” se tenga como prioridad por un lado la dignidad humana y por el otro el bien común; igualmente en esta época de avances tecnológicos, la influencia de la inteligencia artificial en cada uno de los campos del conocimiento, hacen que la humanidad tenga beneficios fuera de ese “potencial destructivo” y en consecuencia se de claridad a lo que se ha llamado “ideologías antihumanas” capaces de crear instrumentos devastadores si estos no son usados en favor de la sociedad y de su bien común general.

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HABILIDADES VS. INNOVACIÓN III: CUANDO TU TALENTO DECIDE ENCENDERSE

   “Algunos humanos harían lo que fuera por ver si era posible. Si se colocara un interruptor grande en alguna cueva, con un letrero que dijera «Interruptor del Fin del Mundo. NO TOCAR», la pintura ni siquiera tendría tiempo de secarse” (Terry Pratchett)

Hay discursos que se escuchan y se olvidan, y hay otros que se quedan viviendo dentro de uno. El de Steve Jobs en Stanford, en 2005, pertenece a la segunda categoría. Sus tres historias no eran solo anécdotas: eran una invitación directa a mirar la propia vida con honestidad, a unir los puntos hacia atrás, a no conformarse con una existencia sin sentido y a mirar la muerte no como amenaza, sino como recordatorio urgente de que el tiempo es limitado.

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