En su obra El hombre mediocre, el pensador argentino José Ingenieros planteaba una crítica profunda a aquel individuo que renuncia a la excelencia, que vive sin ideales y que se adapta pasivamente a lo dado. El hombre mediocre —decía— no construye, no proyecta, no trasciende. Su existencia se agota en el presente inmediato, sin visión ni propósito.
En contraste con esta figura surge hoy una necesidad urgente: recuperar lo que podríamos llamar el pensamiento catedral.
El pensamiento catedral: construir más allá de la vida propia
El pensamiento catedral va más allá del aquí y del ahora. Es la capacidad de concebir proyectos cuyo horizonte supera la propia existencia. Así como las grandes catedrales medievales —como la de Canterbury, cuya construcción se extendió por siglos— fueron iniciadas por generaciones que sabían que no verían su culminación, el ser humano contemporáneo está llamado a construir obras, ideas y sociedades que lo trasciendan. Continue reading →