CIENCIA SIN CONCIENCIA: EL ERROR DE CREER QUE EL MÉTODO ES SUFICIENTE

El problema no es la ciencia.
Es lo que hicimos con ella.

Durante décadas hemos confundido rigor con rigidez, método con pensamiento y objetividad con distancia humana. Hoy tenemos más datos que nunca, pero menos comprensión del mundo.


El mito del método científico como verdad absoluta

Se nos enseñó que investigar es seguir pasos: observar, formular hipótesis, experimentar y concluir.

Un esquema útil… hasta que se convirtió en regla.

Cuando el método se vuelve obligatorio, la ciencia deja de ser crítica. Se transforma en procedimiento. En repetición. En rutina.

La realidad no funciona en pasos.
La realidad es compleja, cambiante, humana.


El problema no es el método, es su rigidez

Decir que el método científico debe abandonarse es una provocación incompleta.

El problema no es su existencia.
Es su absolutización.

Confundimos rigor con rigidez. Y en ese error, terminamos forzando la realidad para que encaje en nuestras estructuras.

No todo lo importante es medible.
Y no todo lo medible es importante.


Popper: la ciencia no busca verdades, elimina errores

La ciencia no avanza confirmando teorías, sino intentando refutarlas.

Esto cambia todo.

El conocimiento deja de ser certeza y se convierte en aproximación. En error corregido. En proceso.

El método, entonces, no es una receta.
Es una actitud crítica.

Pero la práctica científica actual muchas veces olvida esto… y vuelve a buscar seguridad donde debería haber duda.


Cuando la ciencia ignora el contexto, se vuelve irrelevante

Gran parte de la investigación actual ocurre lejos de la realidad que pretende explicar.

Se investiga desde escritorios.
Se concluye sin territorio.
Se publica sin impacto.

El resultado: conocimiento que no transforma nada.

Una ciencia desconectada del contexto no es objetiva.
Es inútil.


Investigación–acción participativa: cuando la ciencia vuelve a la vida

Existe otra forma de investigar.

Una en la que:

  • La comunidad no es objeto, sino sujeto
  • El conocimiento se construye colectivamente
  • La investigación genera transformación real

La investigación–acción participativa no es solo una metodología.

Es una forma de devolverle sentido a la ciencia.


Pensar también es un acto de resistencia.


El científico contemporáneo: más que técnico, un sujeto crítico

El científico del siglo XXI no puede limitarse a aplicar métodos.

Debe preguntarse:

¿Para qué investigo?
¿A quién beneficia esto?
¿Estoy entendiendo o solo midiendo?

El verdadero rigor no está en seguir un método.
Está en saber cuándo cuestionarlo.


Hacia una ciencia más humana, más incómoda

La ciencia necesita incomodarse.

Necesita dejar de buscar certezas absolutas y empezar a dialogar con la complejidad.

Esto implica:

  • Aceptar la incertidumbre
  • Integrar saberes distintos
  • Reconocer contextos sociales
  • Priorizar el impacto humano

No es menos ciencia.
Es mejor ciencia.


Conclusión

La ciencia no está en crisis.
Está en transición.

El método científico no debe desaparecer, pero tampoco seguir siendo intocable.

Debe transformarse.

Porque una ciencia que no impacta la realidad…
no es conocimiento.

Es rutina.

La ciencia sin conciencia no es progreso.
Es precisión vacía.


¿POR QUÉ LOS COLOMBIANOS VOTAN POR QUIENES CREEN QUE SON SUS SALVADORES?

«El príncipe debe hacerse temer de manera que si le es imposible ganarse el amor del pueblo consiga evitar el odio, porque puede combinarse perfectamente el ser temido y el no ser odiado». (Maquiavelo)

Comienzo este artículo con palabras del Papa León XIV: «La concentración del poder tecnológico, económico y militar en manos de unos pocos amenaza tanto la participación democrática de los pueblos como la concordia internacional» y en verdad cuando el hombre decide administrarse democráticamente pone en tela de juicio todos aquellos argumentos que tiene de frente y enraizados desde la antigüedad hasta la fecha.

De ahí que la justicia y la fortaleza son indispensables para el proceso de toma de decisiones sano y de otro lado poner en práctica estas, además que el uso legítimo de la autoridad para mostrar la templanza que frene la exaltación desmedida cuando vemos que algo bueno está por venir o crear una barrera sobre el abuso del poder que se vislumbra.

«La democracia, sin embargo, solo se mantiene sana cuando está arraigada en la ley moral y en una verdadera visión de la persona humana…” (León XIV) o también cuando esta va rumbo a convertirse en una tiranía mayoritaria o mostrando el dominio enmascarado de las elites económicas, sociales y tecnológicas. Rozando con eso un fenómeno que cada día se va arraigando más no solo en América Latina sino en otras latitudes y es lo que tiene que ver con los intereses económicos proveniente de las heridas sociales arraigadas a través del tiempo y su relación con el entorno social, familia etc.

Razón tiene Jessé José Freire de Souza, sociólogo brasileño, en su libro «El pobre de derecha: ​​la venganza de los bastardos», cuando hace alusión que las personas votan no solo por situaciones económicas, sino por reconocimiento social y esa lucha por mantener su estatus social, la honda exclusión y la humillación de la que ha sido víctima por aquello de la manipulación emocional a que fue acostumbrado desde su niñez. Es decir, ese sentimiento viene sembrado porque nunca el respaldo de los pobres (incluidos los vergonzantes) a iniciativas y políticas de ultraderecha, sostiene, es el resultado de una historia de honda exclusión, humillación y manipulación emocional minuciosamente sembrada y cultivada.

Se afirma que es una motivación moral lo que moviliza a los pobres a votar por candidatos como Trump o Bolsonaro y Javier Milei (Ortega Murillo) a quienes contempla como salvadores de los sistemas políticos que no han dado resultado; mientras el primero utiliza el miedo y la presión, el segundo la fuerza democrática que los sostiene en el poder, el último imponiendo la fuerza y desestabilizando un gobierno que viene enfermo desde años atrás pero comprendiendo que estos sistemas los hace sentir poderosos ante el resentimiento que se ha generado.

Y qué decir de los pensamientos de izquierda muy de moda en estos momentos a nivel mundial, quienes para atraer los votos sean de pobres, ricos, analfabetas o profesionales, se impulsan  por medios de comunicación por un lado los tradicionales (espacios informativos, de influencia política, empresarios y dueños que apoyan), por redes sociales muchas veces con fake news, desacreditación de otros usuarios o con la utilización de los algoritmos diseñados para ampliar el odio y el miedo, todo estos para calmar las ansiedades morales o despreciar a los otros por sus riquezas o buscar al culpable de turno bien sea político, empresario o social etc.

Razón tenía Popper cuando dijo: “la democracia es la peor de todas las formas de gobierno, con excepción de todas las demás”, pensamiento que sigue vigente desde esa época al momento, máxime si se tiene en cuenta que es la justificante para hacer ver que en efecto la democracia actual es la que necesitamos, pero ello ha quedado atrás al interpretar la dinámica evolutiva socio-política, lo que hay es una instrumentalización de esa individualización de la vida social y cultural del individuo.

Exige entonces una hermeneutización o razón abierta y pura de una verdad incorporada en el tiempo, para que una persona empobrecida, vergonzante defienda la administración de los movimientos de izquierda, cuando lo que se ve no es eliminar al vago ni al delincuente sino protegerlo, siendo esta la fuerza del gobierno de izquierda y es lo que Souza llama “salario psicológico”: una forma simbólica de recompensa emocional que desde las élites se les otorga a personas en situación de desventaja económica. Indica lo anterior que la gente ya no se hace ni pobre ni rica, pues ambas cosas son demasiado molestas por aquello del control social, valga decir, hay una vergüenza al aceptar ser rico o pobre, mientras uno lo tiene todo, lo cuidan, lo explotan, aunque algunos se prestan para actos ilícitos, los segundos no tienen idea de cómo administrar el dinero o los bienes, esta situación ha sido explicada en muchas oportunidades por gurús de la economía, charlas de coaching etc.

Lo que se vislumbra es una lucha de clases desfavorecidas cuando los que votan por la derecha consideran que lo hacen por revancha bien contra sus iguales, por reafirmación personal, aunque en la práctica profundizan la marginación, la pobreza y la vulnerabilidad; y los que lo hacen por la oposición se plantean la ausencia de esa sectorización, la discriminación de la “gente de bien”, a quienes todo se les debe o mejor el “pobre parásito” quien “vive del Estado”, y por ello no se esfuerza, espera las lisonjas y con ello se edifica esa moral del “deber de los demás” para que los dejen de llamar “vándalos”, “vagos” o “mamertos”.

Lo que si es verdad es que el pobre y los ricos han existido desde el surgimiento de la propiedad privada y de las clases sociales y no es una novedad histórica, antes, por el contrario, es la evolución social en donde el capital funciona para el Estado y sus dueños, mientras que la pobreza alimentada por la incapacidad de cambiar de forma de pensar aumenta a un ritmo acelerado. Bastaría entonces hacer un esfuerzo para reconocer que en las condiciones actuales no hay una vida auténtica, tenemos una vida falsa por aquello de la falta de identidad y nos hemos resignado a ello convirtiéndonos en “sujetos suspendidos” (Souza)

Termino haciendo mías las palabras de Mitchel Foucault cuando en su libro la Historia de la Locura expresa: «estricta separación entre razón e irracionalidad. Esta historia conduce del loco que hay que encerrar al loco que hay que investigar metódicamente como objeto y, por último, al enfermo mental cuya locura necesita de una terapia.»

CARTAS AL ÉXITO II: DEL ESFUERZO PERSONAL AL SUPERHOMBRE CONECTADO – CÓMO LOGRARLO HOY

En 2014 escribí sobre el éxito como algo que construyes tú mismo: con trabajo duro y la convicción de que “todo depende de lo que tú creas”. Era una idea simple y poderosa, centrada en tu esfuerzo personal para mejorar la vida. Hoy, esa visión ha evolucionado. El éxito ya no es solo tuyo; lo han «apropiado» las redes sociales, la tecnología y el mundo conectado. Ha surgido un «nuevo superhombre» —tú, hiperconectado, usando herramientas digitales para multiplicar resultados en lo social, laboral y económico. No es suerte: es estrategia en un mundo que premia la visibilidad y la acción rápida (como explica Nietzsche en su idea de superar límites, 1883/2006).

.MOMENTOS DIARIOS: DE LA CARTA AL POST QUE CAMBIA TODO

La vida está llena de momentos fugaces: estrés en el trabajo, emociones intensas, sorpresas que te dejan pensando. Antes, una carta o email resolvía eso con impacto real —amor, negocios, amistades. ¿Recibiste alguna vez una que te impulse al éxito? Ahora, son posts en LinkedIn o Instagram: mensajes que llegan a miles, generan contactos y abren puertas. Construimos sobre «ruinas» —crisis pasadas como la pandemia o recesiones— con acciones concretas. El éxito no es improvisar; viene de hábitos modernos: valores prácticos, redes y herramientas que te convierten en un profesional integral.

Empieza el día con energía positiva, y el mundo responde. Como dice García Márquez en espíritu: “Nadie te recordará por tus pensamientos secretos”. Pon tus ideas en acción, comparte con otros. Valora a la gente a tu lado —colegas, contactos en redes— que aportan valor real aunque no siempre lo veas (Bauman, 2000, sobre cómo el mundo fluye rápido hoy)

EL PODER DE LAS PEQUEÑAS ACCIONES: CONECTA Y AVANZA

El éxito nace de cosas pequeñas que transforman: un like que lleva a un cliente, un reel que viraliza tu expertise. Evitas quedarte atrás creyendo en ti y en tu red —esos «aliados invisibles» con dedicación real. La felicidad es el gran viaje, y el éxito llega saliendo de tu zona de confort: cambia hábitos, toma decisiones firmes entre lo real y lo lógico. Encuentra el ritmo de la vida —supera problemas con soluciones prácticas— y verás el «momento mágico»: esa decisión que acelera todo.

“Todo depende de lo que tú creas”, pero la suerte se une a la acción. ¿Sueñas en grande o esperas favores pasivos? No eres una ruina; define qué quieres Ser (tu identidad profesional), Hacer (tareas clave) y Tener (resultados medibles). Usa procesos eficientes: planifica tu semana, participa en grupos online y mide tu progreso para salir del estancamiento.

EL NUEVO SUPERHOMBRE: TECNOLOGÍA Y REDES COMO TUS ALIADOS

Aquí está el cambio clave: el mundo social, económico y tecnológico ha creado un «superhombre práctico». Las redes no son distracción; son tu red de poder. En 2014, el éxito era esfuerzo solo; hoy, lo apropian plataformas como LinkedIn o TikTok, donde compartes logros y atraes oportunidades. Es como un gimnasio para tu carrera: entrenas visibilidad diaria.

  • Lo social y económico: En economías como la colombiana, con freelancing y remote work, conectas con clientes globales.
  • Lo educativo: Cursos online (Coursera) te dan skills rápidas, sin títulos eternos.
  • Tecnología y redes: Apps trackean tu productividad; un post bien hecho genera leads. Zuboff (2019) lo llama «vigilancia que premia», pero úsala a tu favor: optimiza perfiles para destacar.

Ejemplo real: un profesional en Pereira lanza un video corto sobre su expertise en educación; gana seguidores, un contrato y mentores. Turkle (2011) advierte de la soledad digital, pero equilibrado, multiplica éxitos. No es filosofía abstracta; es esfuerzo concreto: publica consistentemente, mide resultados, ajusta.

En Latinoamérica, este superhombre aprovecha lo local —eventos en Risaralda, podcasts culturales— con twist global. Sal de la comodidad: programa metas semanales, usa Canva para visuals pro, y verás retornos.

TU CARTA PERSONAL AL ÉXITO: ACTÚA AHORA

El éxito ha evolucionado de solitario a conectado, pero el núcleo es el mismo: tu esfuerzo por una vida plena. Cree en ti, conecta con otros, usa herramientas digitales para amplificar. No esperes; publica esa «carta» hoy —un post, un email, una llamada— y transforma ruinas en victorias.

Comparte en comentarios: ¿qué herramienta digital te ha dado tu mayor «momento mágico»?

Referencias clave (lecturas prácticas):

Bauman, Z. (2000). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

García Márquez, G. (1985). El amor en los tiempos del cólera. Sudamericana.

Nietzsche, F. (2006). Así habló Zaratustra. Alianza. (1883).

Turkle, S. (2011). Juntos pero solos. Paidós.

Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de vigilancia. Paidós.

CÓMO VOLVER A CREER CUANDO LA VISIÓN DEL HOMBRE ESTÁ CAMBIANDO

 Una reflexión desde el existencialismo y el pensamiento                                                                                       social contemporáneo colombiano

1. EL CANSANCIO DE NO CREER: ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y EL DESEO DE SENTIDO

“Creer o no creer”. La frase parece sencilla, casi binaria, pero la experiencia humana demuestra lo contrario: creer no es una decisión mecánica, ni un acto que pueda activarse a voluntad. Más bien, es una vivencia que emerge —o se desvanece— en la tensión entre lo que somos, lo que sentimos y el mundo que habitamos.

El filósofo Søren Kierkegaard defendía la fe como un salto, una decisión profundamente subjetiva. Sin embargo, la experiencia contemporánea parece resistirse a esta idea: hoy, en medio de la hiperconectividad y la sobreinformación, no siempre podemos “decidir creer”. A veces, simplemente no logramos sentirnos vinculados a nada.

En contraste, Friedrich Nietzsche advertía que las convicciones pueden convertirse en formas sofisticadas de autoengaño. Esta tensión —entre la necesidad de creer y la sospecha hacia toda certeza— define buena parte del malestar contemporáneo.

Vivimos rodeados de información, pero paradójicamente carecemos de espacios para pensar. Sabemos más, pero comprendemos menos. Estamos conectados, pero no necesariamente vinculados. Y en ese vacío aparece una sensación persistente: la de no estar sostenidos por ninguna “cuerda” que nos ate al mundo.

Creer, entonces, ya no es simplemente adherirse a una idea o a una fe tradicional. Es, más bien, encontrar una forma de habitar la incertidumbre sin ser devorados por ella.

2. LA CRISIS DEL SUJETO CONTEMPORÁNEO: FRUSTRACIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y FELICIDAD

Las preguntas que emergen en este contexto no son superficiales, sino profundamente existenciales:

  • ¿Por qué vivimos frustrados?
  • ¿Qué está cambiando con la inteligencia artificial?
  • ¿Qué significa hoy ser feliz?

Estas preguntas reflejan una transformación radical en la manera en que entendemos al ser humano. Ya no somos únicamente sujetos racionales o sociales; somos también sujetos digitales, fragmentados, atravesados por múltiples narrativas simultáneas.

El filósofo colombiano Estanislao Zuleta advertía que el ser humano tiende a evitar el pensamiento crítico porque implica incomodidad. En su célebre reflexión sobre la dificultad de pensar, señalaba que preferimos las certezas simples antes que enfrentarnos a la complejidad del mundo.

Hoy, esa dificultad se ha intensificado. La inteligencia artificial no solo transforma el trabajo o la economía; redefine nuestra relación con el conocimiento, la creatividad y la identidad. Ya no somos los únicos productores de sentido. Y eso genera, inevitablemente, una crisis.

Por su parte, William Ospina ha insistido en que la modernidad ha producido un ser humano desconectado de la naturaleza, de la historia y de sí mismo. En esa desconexión radica gran parte de nuestra frustración: buscamos felicidad en sistemas que no están diseñados para el bienestar humano, sino para la eficiencia y el consumo.

Así, la pregunta por la felicidad se vuelve más compleja. Ya no basta con el éxito material ni con la estabilidad emocional. La felicidad contemporánea exige sentido, coherencia y pertenencia. Pero esos elementos no se encuentran fácilmente en un mundo acelerado y cambiante.

3. EL EXISTENCIALISMO COMO BRÚJULA: HACIA UNA NUEVA COMPRENSIÓN DEL SER

Frente a este panorama, el existencialismo ofrece herramientas valiosas para reinterpretar nuestra experiencia. No como una doctrina cerrada, sino como una actitud frente a la vida.

Desde esta perspectiva, el ser humano no tiene un sentido predeterminado; debe construirlo. Esta idea, aunque puede resultar angustiante, también es profundamente liberadora. Nos invita a asumir la responsabilidad de nuestra existencia.

En el contexto colombiano, Fernando González Ochoa desarrolló una filosofía centrada en la autenticidad y la introspección. Para él, el mayor desafío del ser humano es dejar de vivir según las expectativas externas y comenzar a escucharse a sí mismo.

Esta propuesta resuena con las nuevas tendencias del pensamiento social, que enfatizan la importancia de la subjetividad, la diversidad y la construcción colectiva del sentido. Ya no se trata de encontrar una verdad única, sino de crear espacios donde múltiples verdades puedan dialogar.

Asimismo, Orlando Fals Borda introdujo la idea de una ciencia comprometida con la transformación social. Su enfoque participativo sugiere que el conocimiento no debe imponerse desde arriba, sino construirse con las comunidades. Esta visión redefine la manera en que entendemos el pensamiento: no como un ejercicio individual, sino como una práctica colectiva.

4. VOLVER A CREER: NO COMO CERTEZA, SINO COMO ACTO CREATIVO

Si la visión del hombre está cambiando, entonces también debe cambiar nuestra manera de creer.

Volver a creer no significa recuperar antiguas certezas ni aferrarse a dogmas. Significa, más bien, reinventar la fe como un acto creativo. Creer en medio de la incertidumbre, no a pesar de ella.

Esto implica varias transformaciones:

  1. De la certeza a la búsqueda

Creer ya no es tener todas las respuestas, sino atreverse a formular nuevas preguntas.

  1. Del individuo aislado a la construcción colectiva

El sentido no se encuentra en soledad, sino en el encuentro con otros.

  1. De la pasividad a la creación

No somos receptores de significado; somos creadores de él.

En este sentido, hacer de la vida una “obra de arte” —como sugería Nietzsche— adquiere un nuevo significado. No se trata de estetizar la existencia, sino de asumirla como un proceso de creación constante, donde cada decisión contribuye a definir quiénes somos.

5. NUEVAS TENDENCIAS DEL PENSAMIENTO SOCIAL: HACIA UNA ÉTICA DEL SENTIDO

El pensamiento social contemporáneo apunta hacia una reconfiguración profunda de nuestras categorías tradicionales. Algunas de las tendencias más relevantes incluyen:

  • La centralidad del cuidado: reconocer la vulnerabilidad como parte esencial de lo humano.
  • La inteligencia colectiva: valorar el conocimiento construido en comunidad.
  • La conciencia ecológica: entender que el ser humano no está separado de la naturaleza.
  • La ética del sentido: priorizar la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Estas tendencias no eliminan la incertidumbre, pero ofrecen herramientas para habitarla de manera más consciente.

6. CONCLUSIÓN: CREER COMO FORMA DE RESISTENCIA

En un mundo donde todo cambia —la tecnología, las relaciones, las identidades—, creer se convierte en un acto de resistencia.

No resistencia en el sentido de negarse al cambio, sino en el de sostener la búsqueda de sentido en medio de la transformación. Creer es, en última instancia, una forma de afirmar la vida.

Quizás no podamos decidir creer de la manera en que quisiéramos. Pero sí podemos crear las condiciones para que la fe —en nosotros, en los otros, en el mundo— tenga espacio para surgir.

Y tal vez ahí radique la clave: no en encontrar respuestas definitivas, sino en aprender a vivir con preguntas profundas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Søren Kierkegaard. Temor y temblor.
  • Friedrich Nietzsche. Más allá del bien y del mal.
  • Estanislao Zuleta. Elogio de la dificultad.
  • William Ospina. ¿Dónde está la franja amarilla?
  • Fernando González Ochoa. Viaje a pie.
  • Orlando Fals Borda. La investigación-acción participativa.

EDUCACIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL, TECNOLOGÍA Y COMUNICACIÓN – UNA PEDAGOGÍA HUMANA PARA EL PRESENTE

   Introducción: Educar en Medio de un Cambio de Época

Vivimos una transición histórica que ha transformado la manera como aprendemos, enseñamos y nos relacionamos con el conocimiento. Como lo advirtió Marshall McLuhan, cada tecnología modifica nuestra percepción del mundo; y como lo explicó Manuel Castells, la sociedad en red ha redefinido los flujos de información, poder y cultura. Hoy asistimos a un choque de paradigmas: el de la cultura escrita heredada de Gutenberg y el de la hiperconectividad digital. Continue reading

DEL HOMBRE MEDIOCRE AL PENSAMIENTO CATEDRAL: AMOR, FAMILIA Y HUMANISMO COMO HORIZONTE DE EVOLUCIÓN

   En su obra El hombre mediocre, el pensador argentino José Ingenieros planteaba una crítica profunda a aquel individuo que renuncia a la excelencia, que vive sin ideales y que se adapta pasivamente a lo dado. El hombre mediocre —decía— no construye, no proyecta, no trasciende. Su existencia se agota en el presente inmediato, sin visión ni propósito.

En contraste con esta figura surge hoy una necesidad urgente: recuperar lo que podríamos llamar el pensamiento catedral.

El pensamiento catedral: construir más allá de la vida propia

El pensamiento catedral va más allá del aquí y del ahora. Es la capacidad de concebir proyectos cuyo horizonte supera la propia existencia. Así como las grandes catedrales medievales —como la de Canterbury, cuya construcción se extendió por siglos— fueron iniciadas por generaciones que sabían que no verían su culminación, el ser humano contemporáneo está llamado a construir obras, ideas y sociedades que lo trasciendan.

Este tipo de pensamiento es incompatible con la mediocridad. Mientras el hombre mediocre busca resultados inmediatos, el hombre con pensamiento catedral apuesta por procesos largos, profundos y significativos.

Pero ¿desde dónde se forma ese ser humano capaz de pensar a largo plazo?

La familia: cimiento de verdad, igualdad y responsabilidad

El ser humano, en su esencia, es un ser social. Su necesidad de correspondencia lo impulsa a relacionarse, a compartir, a construir con otros. En este contexto, la familia aparece como la primera y más determinante estructura de formación.

Es allí donde emergen tres pilares fundamentales:

  • La verdad, entendida no como un discurso vacío, sino como una práctica cotidiana que orienta la vida.
  • La igualdad, que trasciende lo jurídico para convertirse en equilibrio emocional, afectivo y material.
  • La responsabilidad, que se gesta incluso antes del nacimiento y acompaña al individuo durante toda su existencia.

En una sociedad donde los valores parecen diluirse, la familia se convierte en el espacio donde estos principios pueden aún cultivarse con autenticidad. Sin ellos, no hay posibilidad de superar la mediocridad.

El amor: fuerza creadora y contradictoria

En el centro de esta estructura aparece una fuerza que lo atraviesa todo: el amor.

El amor es generosidad, alegría, tranquilidad y vínculo. Es la expresión más profunda de la conexión humana. Sin embargo, también es una fuerza ambivalente: por amor se han cometido injusticias, pero también se han librado las más grandes luchas y se han alcanzado logros extraordinarios.

En el ámbito familiar, el amor es lo que permite que la verdad, la igualdad y la responsabilidad no sean simples conceptos, sino experiencias vividas. Es lo que da sentido a la convivencia y potencia al individuo para desarrollarse en sociedad.

Amor, arte y trascendencia

El amor no solo estructura la vida social, sino que también es motor de creación. Las grandes obras de la humanidad —desde las de Miguel Ángel hasta Leonardo da Vinci— pueden entenderse como expresiones profundas de una sensibilidad que trasciende lo racional.

Incluso construcciones emblemáticas como la Torre inclinada de Pisa o los monumentos indígenas de Parque Arqueológico de San Agustín reflejan esa capacidad humana de crear más allá de lo inmediato, de dejar huella.

Aquí surge una pregunta inquietante:

¿Es el amor el origen de estas obras o, por el contrario, lo es la carencia de él?

Tal vez ambas cosas. Tal vez la grandeza humana se encuentra precisamente en esa tensión.

Entre la mediocridad y la evolución humana

Existe una paradoja que no deja de ser provocadora: quienes más reflexionan sobre el amor, muchas veces son quienes menos lo han vivido; y quienes lo viven intensamente, rara vez lo analizan.

Esto nos lleva de nuevo a Ingenieros. El hombre mediocre no ama profundamente porque no se compromete; no construye porque no proyecta; no evoluciona porque no cuestiona.

Frente a él, el ser humano que necesitamos hoy es distinto:

  • Un ser con pensamiento catedral, capaz de proyectarse en el tiempo.
  • Un ser humanista, que entienda al otro como parte esencial de su existencia.
  • Un ser comprometido con su familia, su sociedad y su entorno.
  • Un ser consciente de su responsabilidad con el medio ambiente y con las generaciones futuras.

Hacia un nuevo humanismo

No se concibe hoy un nuevo ser humano que no esté interesado en evolucionar. Y esa evolución no es solo tecnológica o económica, sino profundamente ética, afectiva y espiritual.

Superar al hombre mediocre implica recuperar el sentido del amor, fortalecer la familia como núcleo formador y adoptar una visión de largo plazo sobre nuestra existencia.

En otras palabras, implica volver a construir catedrales.

Aunque no lleguemos a verlas terminadas.

DESARROLLO HUMANO II: LA AGONÍA DEL SER EN LA ERA DE LA INCERTIDUMBRE

En abril de 2013, escribí las primeras líneas sobre lo que entendíamos por desarrollo humano. En aquel entonces, la visión era quizás más romántica, centrada en la autorrealización y los pilares afectivos. Sin embargo, hoy el concepto ha mutado. Como bien señala Byung-Chul Han, hemos pasado de la sociedad del deber a la sociedad del rendimiento. Ya no se busca que el hombre sea humano, sino que sea productivo; lo humano ha sido desplazado a un segundo plano, quedando reducido a la mera existencia bajo la asfixiante presión de un sistema que no da tregua. Continue reading

CUANDO EL MIEDO A CRECER DEVIENE DE UNA INFANCIA TRÁGICA SIN ETERNIDAD

    “Entre la promesa de la infancia eterna y la herida silenciosa del tiempo, Peter Pan se revela como una fábula inquietante sobre la identidad, el duelo y el miedo a crecer” (Roberto Pereira. Revista Literaria El Candelabro).

¿Es la eterna juventud una forma de libertad o una condena disfrazada? ¿Qué se pierde y qué se salva cuando decidimos crecer?, tal vez rememorando a Peter Pan el niño que se volvió eterno desde la literatura misma como si fuera un estado natural del hombre. Surge la idea de la existencia de la memoria y al mismo tiempo esa fantasía que nos lleva a la posibilidad de vivir eternamente. Continue reading

RUMBO A LA FILOSOFIA DE LA SOSPECHA COMO “CUANDO EL PENSAMIENTO DEJA DE CONFIAR EN LO EVIDENTE”

 

«Todos lo sólido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al                                                                 fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus                                                                             relaciones recíprocas» (C. Marx)

Cómo estamos captando nuestra realidad sería un interrogante interesante de dilucidar, sino fuera por que primero las realidades locales, nacionales y globales están en continua transformación. Pero entonces a partir de ahí nace un término que está cogiendo fuerza entre los pensadores y las gentes del común y este es “la filosofía de la sospecha” de la que habló inicial Paul Ricoeur, esto es, “cuando el pensamiento deja de confiar en lo evidente” y a partir de este se pone en duda al ser humano como dueño de sí mismo y de su conciencia. Se inaugura entonces una nueva manera de entender la verdad, el sujeto y la realidad. Continue reading

LA FILOSOFIA Y LA POLITICA: UNA PUERTA PARA PERCIBIR LOS PROBLEMAS SOCIALES EN COLOMBIA

     “Slavoj Žižek, nos invita a hacer justamente lo contrario. Nos recuerda que la filosofía                                                                     no está para darnos las respuestas, sino para hacernos las preguntas”

“¿Puede la filosofía ofrecer respuestas definitivas sobre la relación entre el ser humano y la política, o solo enseñarnos a percibir de otro modo los problemas que esta produce?”, ello como consecuencia del desencanto político en Colombia y América Latina, y para tratar de dar respuesta a esta pregunta es necesario argumentar que a todos nos ha pasado alguna vez que damos vueltas una y otra veza una situación, a raíz de un conflicto, miedo o duda sin encontrar salida y cuanto más analizamos la situación más se enreda nuestra mente, nos determina esto que rara vez pensamos que no se trata de pensar más sino de pensar de una manera diferente. Continue reading