CUANDO EL DESENCANTO SE APODERA DE NUESTRA EXISTENCIA

   

En un mundo que gira con la velocidad de un cosmos indiferente, el ser humano se detiene ante el espejo de su propia existencia. ¿Dónde comienza el caos cuando vemos pasar el universo, ese cosmos mejor que nada? ¿Cuál es esa complejidad que nos impulsa a continuar en este mundo? Al final del día, nos asaltan las preguntas inevitables: ¿cuál es el propósito de nuestra vida y cuáles son los secretos de nuestro futuro? Estas interrogantes, extraídas de una reflexión profunda sobre el desencanto, nos sumergen en la filosofía existencial, esa corriente que, desde Kierkegaard hasta Sartre y Camus, disecciona la angustia inherente a nuestra condición humana.

La Angustia Existencial: El Peso de Seguir Viviendo

La filosofía existencial nos enseña que el hombre moderno vive una angustia primordial, esa angst kierkegaardiana que surge al confrontar la libertad absoluta y la ausencia de un sentido preestablecido. En el texto que nos guía, este desencanto se manifiesta «en el momento en que ese propósito lleva a vaciar ese sentido de la vida, amarrado a esa pérdida de ilusión, ese agotamiento que va desde lo físico hasta lo emocional o a veces la rutina existencial que se carcome el atractivo de futuro». Aquí radica la angustia: no es solo el cansancio físico, sino la náusea sartreana ante un mundo absurdo, donde la rutina devora la ilusión y nos deja huérfanos de propósito.

Imaginemos a Sísifo de Camus, condenado a empujar eternamente su roca monte arriba, solo para verla rodar de nuevo. Así es el hombre de hoy: atrapado en un ciclo de desencanto, donde «muy lejano se encuentra el no huir, tener la confianza suficiente en uno mismo y en los demás y como si fuera poco no hay resistencia a lo amargo que se nos presenta el mundo». La angustia no es pasiva; es el vértigo de la libertad, el terror de elegir seguir viviendo en una sociedad fracturada por la desigualdad, la crisis climática y el aislamiento digital. ¿Por qué persistir? Porque, como afirma Sartre en El ser y la nada, somos condenados a ser libres: nuestra existencia precede a nuestra esencia, y en esa brecha se genera el sinsentido.

Pero esta angustia no es estéril. En el texto, el desencanto aparece como «el ciclo final tras perder el ‘encantamiento’ o como dirían los psicólogos el estar enamorado de las cosas, de las personas y los proyectos». Es un estado de «cansancio o tal vez ese desgaste que nos muestra hostiles o ‘amargados'». Para el existencialismo, este vacío —ese «sin sentido que en algún momento hemos padecido»— es el punto de partida para la autenticidad. Huir de la soledad y el aislamiento, como nómadas emocionales, nos lleva a la inoperancia; en cambio, asumir la crisis nos abre al «encuentro de un propósito no solo desde el pasado, sino en el presente y hacia el futuro incierto».

El Desencanto como Transgresión: Hacia una Filosofía de la Creación

¿Cómo armar una filosofía del desencanto con las profundizaciones que nos ofrece la existencia? El texto propone una hermenéutica orientadora: «El desencanto consiste en la consciencia interna de que todo se puede transgredir y destruir, para iniciar un nuevo proceso de creación integral y superior» (M. Seguró). Esta idea resuena con la dialéctica hegeliana reinterpretada por el existencialismo: el caos no es fin, sino negación que precede a la síntesis superior.

En términos existenciales, el desencanto es la mala fe sartreana cuando nos abandonamos al sufrimiento permanente, pero también la oportunidad de rebelión camusiana. «¿Cómo puede ser posible el desencanto como transgresión y consciencia de lo nuevo?», pregunta el texto, cuando «desde el devenir de la creación siempre hay un sentido existencial, eso que supera la crisis interna e integral del individuo». Filosofar, entonces, es «el ejercicio existencial interno del individuo, en el que se asume la crisis como anhelo ideal de creación de lo superior». El desencanto se convierte en «la filosofía existencial de la creación, en la que se afirma el caos como consciencia universal».

Aquí entra la fe como antídoto, no ciega, sino existencial: el «depósito de la fe» (Papa León XIV) distorsionado por la transgresión nos recuerda la fidelidad al ser. Pero sin creación, «lo que se destruye se reconstruye, o que no se crea se lo lleva el viento». La falta de apertura —psicológica, cognitiva, social— impide el avance. Kierkegaard lo llamaría salto de fe; Camus, revuelta absurda. En ambos, la angustia de seguir viviendo se transforma en compromiso ético.

Construyendo una Sociedad Mejor: Del Caos al Propósito Colectivo

La angustia individual se amplifica en lo social: en una era de desencanto colectivo, ¿cómo resistir lo amargo para edificar una sociedad renovada? El existencialismo nos urge a la responsabilidad compartida. Sartre insistía en que «el infierno son los otros», pero también que solo en la mirada del otro nos constituimos. El texto nos invita a «aceptar la realidad para […] lograr el cambio profundo de ese síntoma que se muestra en los escenarios de la existencia».

Para superar el desencanto, propongo tres vías existenciales:

·         Asumir la angustia como libertad: Enfrenta el sinsentido sin huir. Como Camus, imagina el universo como un vasto sinsentido y elige rebelarte creando sentido personal.

·         Transgredir para crear: Destruye lo hostil (rutinas tóxicas, injusticias sociales) no por nihilismo, sino para reconstruir. Piensa en movimientos como el ecologismo o la justicia restaurativa, donde el caos individual genera solidaridad colectiva.

·         Fidelidad al horizonte incierto: Integra la hermenéutica existencial con fe y razón. Del pasado aprendemos resiliencia; en el presente, actuamos; hacia el futuro, confiamos en la creación superior, personal y social.

Se ve el desencanto en jóvenes agotados por la precariedad, pero también chispas de esperanza en cooperativas comunitarias y debates filosóficos. Construir una mejor sociedad empieza aquí: en la consciencia de que el desencanto no es fin, sino caos consciente que precede al renacer. Filosofar es vivir; vivir es crear.

 

LO ERÓTICO EN DECADENCIA EN ESTA SOCIEDAD DE INCERTIDUMBRE

      Lo erótico no es simplemente sexualidad. Octavio Paz lo definía como “la poesía del cuerpo”, un espacio donde el deseo se convierte en lenguaje y el encuentro con el otro se transforma en creación simbólica. En La llama doble escribió: “El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Sigue leyendo

DESDE CUÁNDO MATAR LAS HUMANIDADES ES UNA SEÑAL DE EVOLUCIÓN.

“           A las humanidades las estamos matando quienes, supuestamente, deberíamos protegerlas” (Diego S. Garrocho).

¿Cómo proteger las humanidades ante la ola de discursos que las tachan de irrelevantes? Las ciencias que enseñan a pensar parecen excluidas de la cultura colectiva, desplazadas por fuerzas externas que moldean nuestro pensamiento. La saturación de medios digitales nos hace creer que crear, usar y consumir tecnología llena por completo la existencia humana. Sigue leyendo

EL LADO DESTRUCTIVO DE LA MEMORIA PARA PREVENIR EL ESTAR AL SERVICIO DE LA TECNOLOGIA Y OTRAS IDEOLOGIAS

             «No hay duda de que el progreso tecnológico ha traído, y sigue trayendo, beneficios significativos para la humanidad, sobre todo en los campos de la medicina y la salud» (León XIV)

Es imperativo comprender que para asegurar un “verdadero progreso” se tenga como prioridad por un lado la dignidad humana y por el otro el bien común; igualmente en esta época de avances tecnológicos, la influencia de la inteligencia artificial en cada uno de los campos del conocimiento, hacen que la humanidad tenga beneficios fuera de ese “potencial destructivo” y en consecuencia se de claridad a lo que se ha llamado “ideologías antihumanas” capaces de crear instrumentos devastadores si estos no son usados en favor de la sociedad y de su bien común general. Sigue leyendo

HABILIDADES VS. INNOVACIÓN III: CUANDO TU TALENTO DECIDE ENCENDERSE

   “Algunos humanos harían lo que fuera por ver si era posible. Si se colocara un interruptor grande en alguna cueva, con un letrero que dijera «Interruptor del Fin del Mundo. NO TOCAR», la pintura ni siquiera tendría tiempo de secarse” (Terry Pratchett)

Hay discursos que se escuchan y se olvidan, y hay otros que se quedan viviendo dentro de uno. El de Steve Jobs en Stanford, en 2005, pertenece a la segunda categoría. Sus tres historias no eran solo anécdotas: eran una invitación directa a mirar la propia vida con honestidad, a unir los puntos hacia atrás, a no conformarse con una existencia sin sentido y a mirar la muerte no como amenaza, sino como recordatorio urgente de que el tiempo es limitado. Sigue leyendo

LOS SERVICIOS FRENTE A LA TECNOLOGIA Y SU CONVERGENCIA

     Los medios tecnológicos han tenido efectos culturalmente extraordinarios, puestos al servicio de la comunicación de grandes masas, influyen en las conciencias de las personas y en los valores culturales de países y grupos sociales. También los efectos ambientales que genera la tecnología ponen en peligro la supervivencia humana y provoca daños insospechados sobre el medio ambiente, por ejemplo, en la actualidad, en el mundo se deshecha, por concepto de desperdicios electrónicos, más de 40 millones de toneladas de equipos y aparatos obsoletos. Estas imágenes niegan nuestra percepción de que la ciencia y la tecnología son procesos sociales identificados con el conocimiento teórico probado que se recogen en libros y documentos; que incluye como momentos básicos la producción, difusión y aplicación de dicho conocimiento. Sigue leyendo

LA LIBERTAD ES UN MITO SI EL ESTÓMAGO ESTÁ VACÍO: EL HAMBRE COMO CÁRCEL DEL SIGLO XXI

“Una persona que está muriéndose de hambre no tiene libertad” (Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía)

      Una necesidad urgente es la de formar ciudadanos capaces de habitar y vivir con libertad en medio de esa responsabilidad que se tiene frente a los entornos tecnológicos, se insiste en que esa formación debe ser integral para que ese desarrollo humano tenga las competencias digitales de los valores y de la vida comunitaria. Sigue leyendo

¿CÓMO RECONSTRUIR LA POLITICA EN UNA COLOMBIA CONVULSIONADA?

   “La conversación política gira en falso. Entre el hartazgo digital y la sospecha generalizada, ¿cómo recuperar la confianza política, la capacidad de imaginar futuros deseables?» (Melina Alexia Varnavoglou)

 

La experiencia nos ha enseñado que los pensadores se exploran para analizar las ideas e igualmente para buscar formas de transformarlas para convertir la política en una acción consciente y comprometida. Se ha demostrado también que la política se ha convertido en una violencia, miedo y hartazgo con el fin de recomponer ese espacio público alucinante y que ha ilusionado la capacidad de partir el contexto de ese horizonte en la política contemporánea. Sigue leyendo

LA MANCHA HUMANA: IDENTIDAD Y DIGNIDAD EN TIEMPOS DE DESPLAZAMIENTO

   “La lucha por la dignidad se manifiesta en la                                                                             capacidad de las comunidades para reconstruir                                                                        sus  lazos sociales y exigir el reconocimiento de su                                                                  ciudadanía, sin importar su ubicación geográfica”

INTRODUCCION: El miedo frente a la acogida

El Papa «León XIV»  advirtió que el mundo no se salva afilando espadas ni juzgando al prójimo, sino mediante el esfuerzo incansable de comprender, perdonar y acoger sin miedo. Sin embargo, nuestra «casa común» sigue prisionera de lógicas opresivas. Mientras el armamento es prioridad para muchos gobiernos, el ser humano se ve forzado a una existencia nómada, buscando en tierras ajenas la seguridad y el sustento que su patria le niega. Sigue leyendo