CUANDO EL FILOSOFO SE CONVIERTE EN PENSADOR SOCIAL

Es un llamado a cada colombiano, porque el liderazgo colectivo empieza en la ciudadanía; en el empresario que ignora y genera empleo; en el maestro que inspira; en el líder comunitario que inspira soluciones (J. M. Restrepo A.)

Continuamente aparecen letreros y titulares preguntado ¿para qué sirve la filosofía? Y nos preguntamos también” ¿para qué sirve la muerte?, ¿para qué sirve el sabor del café?, ¿para qué sirve el universo?, ¿para qué sirvo yo?, Qué cosa más rara que se pregunte eso, ¿no?»  (Borges) y tal vez siempre nos hemos hecho estas preguntas, claro está, dependiendo de las circunstancias, pero también si estas son útiles para comprender ese conocimiento que es capaz de generar progreso.

Igualmente sobra decir que también nos hemos interrogado acerca de la idea del “para qué”, esto es, determinar de dónde proviene la misma o si podemos señalar que se debe a la revolución industrial o a la científica o dicho de otra manera ¿dónde se encuentra ese punto de inflexión?; y ahí es donde nos negamos a soltar lo que vivimos bajo el yugo de la racionalidad a veces humana y otras veces instrumental; o bajo el influjo de la ciencia y sus preguntas o de que todo debe medirse. Vamos buscando el valor de las cosas cuando se imponen las reglas que llevan al declive de la sociedad.

¿Cómo soportamos un mundo que cada día sentimos que nos ahoga más? Y entonces el cómo vivimos se vuelve importante o si hay una salida y esta ¿dónde se encuentra?, un mundo inconfundible de incertidumbre empapa el ambiente del ser humano y a partir de allí comienza ese caminar dentro del medio ambiente social y cultural para determinar si no es la vida que nos ha prometido la naturaleza (Séneca) o en su defecto vamos hacía donde otros quieren atormentarnos.

Ahora bien, pretender que el filósofo se convierta en pensador social es aplicar el análisis racional, critico y axiológico (valores) a esa estructura y problemas de la sociedad; de hecho es bien conocido que el hombre es un ser social por naturaleza en palabras de Aristóteles y en consecuencia este se organiza política y socialmente para estudiar el cómo vive y se organiza el hombre dentro de esa sociedad; además adoptar ese rol que cuestione las formas de conducta impuestas por la organización social actual; de otro lado nos encontramos viajando en un contexto moderno a partir de los siglos XIX y XX y en este se incorpora el análisis de la transformación social por aquello de lo social, lo económico y lo político.

En este punto hay que resaltar que el filósofo deja su papel de pensador, de soñador para actuar ya como mediador entre el pensamiento político y el pensamiento social, interpretando esa realidad social a partir de la investigación dentro de la misma sociedad, pues es a partir de allí en donde el valor humano revierte su importancia. Hay entonces una comprensión consolidada entre la reflexión y el compromiso de comprensión y transformación humana, llevando todo ello a la práctica para emularlo con las necesidades y realidades sociales.

Puede ser que el trabajo de la filosofía sea reconocido universalmente pero también que en los diferentes campos del pensamiento ha existido una evolución y que en líneas generales representan lo prominente de los acuerdos sociales para extraer las verdades relativas de los puntos de vista individuales e introducirlas en su propia teoría integral (Max Horkheimer). Es cierto que tanto los problemas individuales como su asignación en las diferentes disciplinas derivan precisamente de las necesidades humanas tratando de satisfacer lo urgente, para dejar a un lado las excepciones que deben ser estudiadas desde la ciencia y sus métodos o de la cultura y sus esferas en la vida social.

Los campos de actividad de la filosofía están marcados dentro de los intentos de alterar los límites del pensamiento pero en cuanto toca a la sociedad, lo que se viene es una interpretación de los fenómenos y sucesos que desencadenan esos comportamientos que algunos consideran apegados a la constitución y sus detractores terminan manifestando su descontento pues todos esos movimientos van en contra de lo ético y lo moral, atentando además contra políticas desplegadas por el Estado y la sociedad; esos puntos de vista de los pensadores vienen con sus conflictos científicos y la sociedad de estos tiempos modernos, fundamentando que si es verdad o no, que la labor del filósofo sea enseñar a pensar o enseñar a interpretar lo que se viene tolerando e incluso celebrando de algún modo en nuestro país.

Lo que si es cierto es que los fundamentos de la sociedad actual están cambiando bien por intervención de la ciencia o por influencia de los pensadores que se convierten en productores de esa reacción pública en los que intervienen entre otros la prensa, los líderes sociales y otros, convirtiendo esta actividad en negocio para simplificar de alguna forma esa completa estabilidad  política y tecnológica, para disminuir con ello la profundidad de lo institucional  y empobrecer el progreso real de la humanidad desde lo material, lo emocional y lo intelectual.

Será pensar que debido a todo eso “el hombre se vuelva cada vez más atrofiado e infeliz, que el individuo pueda ser arruinado y las naciones se dirigen hacia el desastre” (Horkheimer)

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