Versión revisada y ampliada del artículo original publicado en el Diario del Otún, octubre de 2002.
Hubo un momento, hace más de quinientos años, en que todo cambió para los pueblos que habitaban estas tierras. No fue gradual. Fue una ruptura. Los barcos llegaron y con ellos llegó una lógica que no entendía —o simplemente no quería entender— que aquí ya había civilización, ya había pensamiento, ya había historia. La Conquista no fue solo conquista. Fue la destrucción sistemática de un mundo completo.







