¿IAHORA QUÉ HACEMOS CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL?
Posted by: Diego Mario Zuluaga O. on: 9 de mayo de 2026
“Nuestra cultura está atravesando una crisis global de los sistemas de referencia, una des-democratización generalizada y una forma de organización política tecnofeudal liderada por las plataformas digitales y de IA.” (Denise Najmanovich)
A qué se enfrenta el ser humano en este momento sino es a los desafíos de la convivencia colectiva en tiempos de inteligencia artificial. Ello se ha convertido en un desafío, no sólo de convivencia colectiva sino en tiempos del uso e influencia de la inteligencia artificial. Aquí se presenta un dilema contemporáneo: someternos pasivamente a la IA o gestar un ecosistema alternativo que nos permita germinar la comprensión de los dispositivos técnicos y a su vez del lenguaje en el que se habla.
En la vida común ya es costumbre el estar familiarizados con la IA, esta se tiene en el internet, en los portátiles y teléfonos smartphone; es decir, una invasión a la vida del hombre como nunca antes se había visto. Se está atravesando por una crisis global y al mismo tiempo una crisis profunda en lo referente a la confianza, ya no hay “intimidades digitales” se promulga un exceso de soledad desde la creación de ese modelo racional que se vuelve hostil y empobrece el diseño del ser humano, hemos entregado la manipulación, la emocional y lo cognitivo a elementos tecnológicos los cuales muchas veces no entendemos y vamos hacia la sociedad zombi a la que alguna vez se refirió Albert Einstein.
Surge en el ambiente la pregunta: ¿Se puede rescatar la libertad y el mundo zombi de las garras de la tecnología, entre estas la IA?, ¿Puede el ser humano aprender en esta era, los efectos nocivos de lo técnico y lo científico?, ¿o cómo forjar redes colectivas sobre conversación vital y de confianza mutua? Entonces se requiere otros vínculos que potencien entre las tecnologías digitales, la IA, las pantallas las vidas territoriales, es decir, entender que estamos en el mundo del ciberespacio y la tierra para lograr como ya se anotó colaboración comunitarias cuidadosa y sorprendentes.
En especial para este 2026 la humanidad se encuentra en una encrucijada definitiva, pues la IA dejó de ser una herramienta para convertirse en un actor estructural que redefine la convivencia colectiva, siendo los mayores desafíos el gestionar la interacción social, los valores éticos y reconformar el tejido humano hacia una aldea global. Y es que “la inteligencia artificial plantea desafíos sociales significativos” en palabras de Karina Batthyány, ahora bien, abordamos el entorno de acuerdo al rol y los desafíos que representa no solo para nuestras disciplinas sino a las dinámicas sociales y humanas precisamente desde el pensamiento crítico transformador. Se comprende que por un lado la IA tiene asistentes que interactúan con el ser humano, con reconocimiento de voz, ayudan a hacer distintas tareas y por el otro, que están siendo utilizadas para analizar los comportamientos y conexiones, buscando con ello un mayor impacto en el trabajo, en las redes sociales e incluso en materia electoral.
“Lo peligroso es que estas tecnologías de IA hacen y reemplazan tareas que a nosotros nos gusta hacer”, señala la investigadora argentina del Conicet, Flavia Costa. A veces a partir de lo cognitivo delegamos en la IA desde pintar hasta diseñar, de escribir a mano para transcribir por voz a una máquina y también damos algunas ideas para que esta construya lo que se pide, un documento, una carta, responder un correo etc.
La gran pregunta hoy es qué hacer, cómo avanzar en este contexto, cómo interrogar y caracterizar estos cambios en la interacción social que son resultado de la expansión de la inteligencia artificial, cómo influyen estos sistemas en algo tan importante como nuestra vida cotidiana y cómo esa vida cotidiana se está transformando a partir de la forma en que interactuamos con la tecnología y con las otras personas. Y, además, cómo esto modifica prácticas cotidianas y por agregación prácticas sociales.
Solo falta preguntarnos ¿cuáles son las dimensiones éticas asociadas al uso de la IA, además cuál es el aporte de las ciencias sociales y las humanidades a la respuesta generada por este diálogo? Será que es suficiente articular el conocimiento con los movimientos y las organizaciones sociales con el campo de la política y la educación para hallar las claves del éxito que convierta todo esto en beneficios y no amplíe las desigualdades que todos conocemos y defendemos.
Por último, se retoma el concepto de los efectos de la inteligencia artificial en la sociedad pues esta forma parte de la vida cotidiana, influye en las decisiones, comportamientos, relaciones laborales y familiares e inclusive en la manera como nos informamos, consumimos y relacionamos. “La inteligencia artificial no solo organiza el contenido, sino que también influye en cómo pensamos. Amplifica ciertas voces y silencia otras. Crea burbujas informativas que refuerzan creencias preexistentes y aumentan la polarización” (Andre Lorio), ejercitando un camino que si no le pone cuidado conducirá al individuo al desconocido social, analfabeta digital pero más a aún a la construcción de un zombi social.
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