En abril de 2013, escribí las primeras líneas sobre lo que entendíamos por desarrollo humano. En aquel entonces, la visión era quizás más romántica, centrada en la autorrealización y los pilares afectivos. Sin embargo, hoy el concepto ha mutado. Como bien señala Byung-Chul Han, hemos pasado de la sociedad del deber a la sociedad del rendimiento. Ya no se busca que el hombre sea humano, sino que sea productivo; lo humano ha sido desplazado a un segundo plano, quedando reducido a la mera existencia bajo la asfixiante presión de un sistema que no da tregua. Continue reading
