EL LADO DESTRUCTIVO DE LA MEMORIA PARA PREVENIR EL ESTAR AL SERVICIO DE LA TECNOLOGIA Y OTRAS IDEOLOGIAS

             «No hay duda de que el progreso tecnológico ha traído, y sigue trayendo, beneficios significativos para la humanidad, sobre todo en los campos de la medicina y la salud» (León XIV)

Es imperativo comprender que para asegurar un “verdadero progreso” se tenga como prioridad por un lado la dignidad humana y por el otro el bien común; igualmente en esta época de avances tecnológicos, la influencia de la inteligencia artificial en cada uno de los campos del conocimiento, hacen que la humanidad tenga beneficios fuera de ese “potencial destructivo” y en consecuencia se de claridad a lo que se ha llamado “ideologías antihumanas” capaces de crear instrumentos devastadores si estos no son usados en favor de la sociedad y de su bien común general.

La influencia de los avances de la tecnología frente al factor humano

Es verdad que nos encontramos en un período de avances tecnológicos y ello puede influir en la manera de pensar de la humanidad además de cómo comprender a los demás; y es por eso que «corremos el riesgo no solo de perder de vista los rostros de las personas que nos rodean, sino también de olvidar cómo reconocer y valorar todo lo que es verdaderamente humano»(papa León XIV”, de ahí que el riesgo que se corre no solo es de perder de vista el rostro de las personas, sino también el cómo reconoce y valorar todo lo que es humano.

Se vuelve imperativo en consecuencia el uso de la inteligencia artificial en todos los medios en los que se observa una “amplia colaboración” y en virtud de esto se promueven nuevas políticas para el progreso, en especial en la económico, la medicina y la búsqueda del control y entonces vemos que uno de los aspectos interesantes es el de la memoria, afectada según los estudios por el manejo de los teléfonos  celulares y demás elementos o herramientas tecnológicas, puis se está castrando esa capacidad innata del hombre para procesar la información y obtener los resultados propuestos.

Enfrentamiento de los Dilemas: Memoria-Tecnología-Humanidad

Nos encontramos frente a un dilema en esta temporada y es tratar de gestar un ecosistema alternativo frente a esa colaboración entre las inteligencias artificiales y las herramientas tecnológicas, pues esto no son solo aparatos sino una medicación con la cotidianidad. Ante la des-democratización generalizada no queda más que liderar las plataformas digitales y enfrentar las consecuencias de esta frente al manejo de la memoria y sus aplicaciones.

Se está frente a un proceso de adaptación hacia la tecnología en donde la memoria no es que se esté olvidando, sino que se está modificando esa capacidad de atención; y en esta misma línea se expresa James Williams, uno de los “filósofos de la atención” más reconocidos del mundo occidental. “Prometerse dejar de usar el móvil es pasarle la responsabilidad al individuo, cuando en realidad son los cambios ambientales los que realmente marcarán la diferencia”

La Dignidad Humana como Prioridad Antropológica

No hay duda de que el progreso tecnológico ha traído beneficios significativos para la humanidad, especialmente en medicina y salud (León XIV). Para un “verdadero progreso”, León XIV enfatiza priorizar la dignidad humana y el bien común, advirtiendo que la IA plantea un “desafío antropológico” al simular relaciones sin capacidad para “establecer relaciones genuinas”. Las ideologías antihumanas surgen cuando la IA genera “instrumentos devastadores”, como vigilancia masiva o algoritmos que priorizan eficiencia sobre empatía.

Este riesgo implica “olvidar lo que es verdaderamente humano”, eclipsando “los rostros de las personas que nos rodean” y erosionando la valoración de lo humano (León XIV). En contextos como la salud, la IA no debe “eclipsar el rostro humano” en la relación médico-paciente, sino potenciarla.

Transformación de la Memoria por la Tecnología Digital

La memoria se ve afectada por el uso compulsivo de teléfonos, donde la revisión frecuente causa lapsos de atención y fallos cognitivos, más que el tiempo total de uso. Estudios de 2025 confirman que interrupciones constantes activan circuitos adictivos similares a drogas, requiriendo hasta 25 minutos para recuperar concentración.

James Williams, filósofo de la atención y exestratega de Google, argumenta que las “redes sociales son máquinas de persuasión global” que explotan vulnerabilidades psicológicas; soluciones individuales fallan, ya que “son los cambios ambientales los que marcarán la diferencia”, no solo la voluntad personal. Esto modifica la atención innata, sometiéndonos a un ecosistema de consumo perpetuo.

Políticas y Prácticas para un Ecosistema Humanista

Imperativo es usar la IA en “amplia colaboración” para políticas que promuevan progreso ético en economía, medicina y control. Ante la desdemocratización, lideremos plataformas digitales. Ejemplos prácticos y regulatorios incluyen:

 

Dimensión Práctica Individual/Comunitaria Política Regulatoria (2026)
Memoria y Atención Ejercicios offline diarios (memorizar textos, escribir manualmente 30 min) para fortalecer capacidad innata Límites UE a algoritmos adictivos en apps (Reglamento IA, categorías de riesgo alto)
Dignidad en IA Comunidades digitales sin vigilancia (foros éticos con IA transparente). Gobernanza global OCDE/UNESCO: comités éticos obligatorios, priorizando privacidad y derechos fundamentales.
Bien Común «Derecho a la desconexión» en empresas; apps con «monitores de atención» voluntarios. EE.UU./UE: Supervisión vinculante contra IA «inaceptable» (ej. discriminación), fomentando transparencia

Estas medidas gestan un ecosistema alternativo, donde la memoria “destructiva” —crítica y resistente— previene la servidumbre tecnológica, alineando la IA con la dignidad humana.

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