ARTICULO LOS ODIOS DEL HOMBRE

 

«Filósofo es el hombre que se ha purificado de las taras del cuerpo, que no vive más que para el alma y no teme a la muerte, puesto que, ya en esta vida, su alma está separada del cuerpo.» (Platón)cropped-3d_5771.jpg

El universo está lleno de ideas, las que mueven la psique, las que sueñan, las que innovan, las que crean y otras tantas, pero porqué el hombre odia a su semejante por sus ideas, por no entender lo que se quiere expresar, ese silencio sepulcral que muchas veces no nos deja comunicar.

Dónde queda el concepto de recipiente y contenido, un mapa conceptual racional dentro de un nuevo cuerpo en el que el significado de la idea no es consecuente consigo mismo; aunado a la lógica-racional, influencia de lo sentimental o del aspecto emocional. Ideas reales e irreales dentro de un estado de cosas en donde el hombre termina odiando a su congénere por el efecto de enfrentamiento que se siente.

Bases comunes para una idea diaria, de cambio, de transformación, de trascendencia términos en donde el quehacer individual está reflejado en el mismo conocimiento del ser humano, que los lleva inherentemente en su ser, solamente despojados en el momento en que las ideas comienzan a rodar, a imaginar, a sentir la necesidad de inventar una nueva existencia, dependiendo de la inserción del cuerpo en lo social y de la mente en lo natural.

Ideas de consecuencia, de partida, de necesidad, multiplicidad de lluvias enajenantes que vienen encadenadas a esa guía universal, esa energía de la que depende el hombre para subsistir, esa sinergia existencial entre lo creado y lo no creado. Vemos como la necesidad de renovación hace que esas ideas vayan y vengan al vaivén de la evolución de la sociedad, de los sistemas de capital, de los caprichos de hombre y mujeres y en últimas de las ganas de vivir.

Dónde encontramos los motivos para odiarnos por nuestras ideas, en el fondo del alma o del cuerpo, en la masa encefálica donde se producen estas o en la parte lógico-racional del individuo. Enseñar a leer y escribir una tarea titánica, hábitos descontextualizados desde la escuela, ese símil frente a las ideas, cuándo nos enseñaron a pensar, a soñar sueños realizables o no, emprender por vivir o por subsistir,  contribuimos a un aprendizaje significativo, esto es, todo lo que nos llega se nos queda, con la diferencia que es el humano quién decide la profundidad  de ello, o cuándo nos damos cuenta que el odio va ligado al desamor, al desamor por las ideas que nos enfrentan.

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