A QUÉ ASPIRA EL SER HUMANO ?

La evolución ha demostrado que el ser humano apareció hace miles de años, igualmente que el desarrollo de su psique está adosada a sus experiencias, a su intuición, a su cultura y conciencia, pero también a su propia concepción de lo que tiene sentido en la vida.  cropped-3d_5771.jpgSirva esta introducción para decir que el espíritu humano aspira ante todo a dos cosas: al conocimiento y a la inmortalidad.

Para lo primero, desde su inconsciente concibe como ya se dijo sus propias experiencias, algunas desde el pasado animal y otras no tanto, y otras con conciencia cósmicas, nada dependiente del pasado sino del futuro; ello para indicar que estamos en un universo que todos los días cambia, se transforma, modifica expectativas pero sobre todo nos lleva a encontrar la raíz de lo denominado “Uno mismo”.

Pero debemos tener en cuenta que ese uno mismo, viene en complemento del yo individual y del nosotros, es decir, esa conciencia solidaria que fortalece al hombre desde la familia, pasando por la sociedad y fuerte intervención de la cultura; además de aquellas situaciones que moderan la conducta y la mutación de los deseos pasajeros o permanentes.

Se toma conciencia entonces dentro de mi plano existencial si el conocimiento requiere de esfuerzos tenaces, continuos, intensos e implacables en virtud a que nos encontramos en la era del conocimiento y la competencia no es existencial, es de quién sabe más y cómo lo aplica, es decir, utilizando el conocimiento como herramienta de poder, para doblegar a los que no lo tienen o no tienen acceso al mismo o explotarlos de manera tal que no le permiten ascender dentro de la escala social, educativa y de producción.

Razón tenía Michel Foucault cuando expresó: “Para aprehenderlo en su raíz, en su fabricación debemos acercarnos a él como políticos y no cómo filósofos; debemos comprender las relaciones de lucha y de poder, de la manera cómo se odian entre sí los hombres, cómo procuran dominarse unos a otros, comprenderemos entonces en qué consiste el conocimiento.”

De otra parte, en qué consiste la inmortalidad y no es otra cosa, que esa huella que se deja a través del tiempo, esa permanencia inmanente en la memoria de los demás, de aquellos que nos conocieron, con quienes compartimos nuestras experiencias de vida, y entonces nos preguntamos qué he hecho yo para ganarme esa eternidad?, porque está muy claro, la vida eterna no existe y en algún momento debemos abandonar el cuerpo físico y alcanzar esa transición a ser recordados por lo que somos y no por lo que tenemos, por lo que dimos y no por lo que negamos, por cuanto actuamos en pro de los demás y no del egoísmo existencial muy de moda actualmente.

Para san Agustín hizo saber que el tiempo existe solo dentro del universo creado, y que en consecuencia para la inmortalidad no existe un pasado ni un futuro, sino un eterno presente. Valga decir, es ese lapso de tiempo en el cual duramos en la memoria de quienes nos conocieron, con quienes compartimos y a quienes transferimos nuestro conocimiento.

Es un hecho cierto, cada uno tendrá su propia concepción de tiempo, de eternidad y de inmortalidad pero lo que también es cierto es que el tiempo es el que maneja las concepciones, como también ese recuerdo que hemos dejado a través de nuestra existencia pues no se concibe venir a este mundo y no dejar huella, así no tendría sentido la existencia del ser humano, además lo más importante es lo que hicimos por el otro, cómo entregamos ese principio de alteridad y en consecuencia poder decir que mi vida si tuvo un legado tenga el valor que este haya tenido.

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