LOS ATRIBUTOS DEL HOMBRE

Para identificar los atributos del Hombre hay que hablar acerca de la universalidad de este, entendida esta como esa capacidad de adaptación, en especial cuando se trata de las interrelaciones personales. Aquí es preciso traer a colación lo que planteaba Jean Paul Sartre: “«El ser del hombre no es el ser fijo de las cosas, el hombre tiene que ser su ser a cada instante busca hacerse ser y ese es su proyecto», ello para entender que el hombre es en sí su propio ser.

Aquí aparece la explicación del comportamiento y las acciones humanas, tendientes al desarrollo y mejoramiento de sus aptitudes y actitudes. Coge fuerza lo expresado por Heidegger en cuanto a que «el hombre es un ser de lejanías»; pues al escavar desde su libertad hasta su individualismo veremos lo que éste cuida desde su interior con el único fin de interactuar, comunicarse o a lo mejor empoderarse con otros.

Los atributos del hombre vienen dados por el paso del tiempo, de la influencia de los diferentes campos de la interdisciplinariedad, como también la implicación del hombre en cuanto a su ser humano, su ser social y su ser intelectual. Ahora bien, las actividades del ser humano están dadas a partir de su pensamiento, su desarrollo profesional para decidir si puedo o no dirigir eficazmente mi vida. Para ello, lo único que queda es estar en la cima de la felicidad, buscando una vida con verdad y para la verdad, enfilando hacia un camino que nos permita hallar la salida de esos problemas milenarios a los que se ha enfrentado el individuo.

Pero viene la pregunta, ¿cuáles son esos atributos del hombre, que le permiten buscar la verdad o mejor, reformar su pensamiento, adaptarse a la nueva sociedad y ser parte de ese conglomerado? Si bien es cierto, estos se desarrollan a través del auto-conocimiento como también practicando el liderazgo social, siguiendo a autores como Steven Covey, Peter Senge y otros, el remedio se encuentra en nuestro interior, conociendo a quienes nos rodean, practicando la interdisciplinariedad social, pues es la única manera de construir un futuro social y sostenible.

Pero qué sucede cuando los que tienen el poder de decisión quebrantan esos principios éticos que van desde la amistad hasta la relación laboral, desde la conveniencia personal hasta la influencia de otras personas, es decir, no hay coherencia entre lo que se dice y lo que se dirige, entre lo que se quiere y los objetivos planteados.

Nuevamente encontramos que la solución está en los atributos del hombre, en la búsqueda de esa perfección que es necesaria, e igualmente en la forma como se vive la vida de manera positiva, optimizando los momentos de salud, de educación, de lazos de amistad, internalizar con creencia vigorosa la castidad, la fidelidad, la lealtad, la verdad y la paz, la valentía en vez de la cobardía pero lo más importante evitar la imposición de las ideas de otro, acabando con lo que es la identidad del individuo.

 

Lic. Filosofía y Letras. USTA
Esp. Universitaria Epistemología y Gnoseología. U. León Barcelona
Esp. Planeación, Desarrollo y Administración de la Investigación. UMB

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