ACERCA DEL CONTROL SOCIAL INFORMAL

¡Ahora, prosiga la obra! ¡Maldad, ya estás en pie! ¡Toma el curso que quieras! (Discurso Marco Antonio en La Muerte de César)

Escuchando acerca de las teorías de la criminología moderna se comentó acerca del control social, conocido este como ese proceso de socialización en que vive el individuo y su relación con las diferentes instituciones, llámese familia, escuela, cultura, medios de comunicación etc.

 

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Sin embargo, es ese control social el que hace objeción a aquellos actos que regulan el comportamiento del hombre, bien individual o grupal; ello constituye esos factores de conformismo u obediencia, de ahí que ese control puede ser formal o informal.

 

El control formal está determinado por aquellos entes encargados de vigilar el cumplimiento de las reglas o normas, como sería la policía, procuraduría, contralorías, militares etc., es decir, la aplicación de la ley para aquellos que violan estas en contravía de los mandatos constitucionales y legales; esos procesos de control hacen parte de las sociedades democráticas a través de la legislación elaborada por quienes hemos elegido. Esa severidad entonces en cuanto a la sanción depende precisamente de la gravedad del daño o lesión, lo que puede derivar en multas o encarcelamientos e indemnizaciones elevadas.

 

Pero existe también el control social informal y es el aplicado por la sociedad sin que se establezcan leyes o reglas, ejemplo de ello es el señalamiento que se hace a algunos personajes que no han podido ser llevados ante los tribunales por tecnicismos, pero siguen en la palestra pública señalados como presuntos autores de conductas punibles, o como el caso del deportista O. J. Simpson quien fue absuelto por la justicia, pero la sociedad lo sigue señalando al no creer en su inocencia y en Colombia hay muchos ejemplos similares, basta hacer un recorrido a través de la historia para verificar precisamente ese control social informal a gobernantes, políticos, funcionarios públicos etc.

 

Esa capacidad extraoficial de los agentes informales establece precisamente ese orden social, ese que existe en las sociedades tradicionales en donde la crítica, la vergüenza, la desaprobación, la discriminación y exclusión señalan precisamente a los autores de conductas no sancionadas con el control social formal y quedan en ese extremo de desviación social en donde no hay aprobación o mejor una auto-identidad frente a los valores que afectan por un lado la libre convivencia y por el otro esa sanción a la que todos aspiramos ante la correcta aplicación de la justicia.

 

Ese control social difiere entre los individuos, grupos de estos o sociedades de cualquier índole, pues el control social formal es más fuerte desde el mismo Estado, mientras que el informal es efectivo en grupos pequeños como familia, amigos, vecindario, pero la desaprobación es mayor.

 

Ahora bien, la existencia de ese control social formal o informal permite la regulación de la sociedad, como también la perfección de la misma y en consecuencia el enriquecimiento de su cultura, su folklore y costumbres, en donde las disciplinas humanísticas (sociología, antropología, filosofía, derecho etc.) hacen su aparición como elemento garante del conocimiento social y el desarrollo de tareas que vinculen a la misma sociedad con los diferentes problemas o fenómenos sociales que se presenten.

 

Ese control social se encuentra en todas las sociedades para fortalecer y asegurar la sobrevivencia del grupo, además para que las normas se cumplan sin el desborde de las mismas, ya que son las leyes, normas y reglamentos las que permiten una sana convivencia entre los miembros de una sociedad dentro de esa modernidad en la que avanzamos y esperamos desarrollar los principios de vida.

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