EL QUIJOTE Y LA JUSTICIA

Después de haber leído “Quijote abogado de la mancha”, le queda a uno la sensación que dentro de su locura, si fue que la tuvo, Cervantes comienza por plantear si lo justo es igual a justicia, o si realidad es igual a lo ideal.

 

Aquí nos enfrentamos a una hipótesis: Dentro de su concepción, dado los nobles fines del Quijote, se podría hablar de justicia, cuando en la edad media no la había, en razón a la situación social que se vivía para esa época.

 

De otra parte, cuando en sus marchas el Quijote se encontraba con algún hecho que ameritara su participación, hacía alusión a los buenos modales, al comportamiento y por último terminaba con un manual de convivencia, pues solo así se explica el concejo que daba y las moralejas que quedaban.

 

Para el Quijote, dentro de su mundo, idealizó la justicia y luchó por que esta estuviera representada, pero siempre se encontraba con lo injusto; aquí radica esa doble manera de escribir, es decir, describir las situaciones irónicas,  pues mientras unos lo tenían todo, otros eran explotados y dominados.

 

Hay un aparte en la obra,  en donde el Quijote deja como gobernante a Sancho, en la Ínsula, y cuenta como en una ocasión una mujer fue accedida carnalmente en forma violenta y esta exigía el pago del perjuicio recibido, por lo que el mandatario dispone que el infractor entregue unas monedas a la dama, pero en el momento en que la mujer abandona el recinto, Sancho le pide al caballero que le quite el dinero y en esta oportunidad la ofendida se defendió con todas sus fuerzas, evitando que se le despojara de sus pertenencias, concluyendo Sancho, que de la misma manera debió haber defendido su honor y ordenó la devolución de lo entregado.

 

Esa dupla de valores: Justicia y Honor, han permitido que el ser humano dentro de su psique, haya interiorizado toda una parafernalia de valores, que han ido cayendo en desuso, en virtud de la situación actual del país, del estado de desgobierno que tenemos y que Colombia ya no es un Estado social de derecho, pues no se cumple los mandatos del artículo primero de la Constitución Nacional.

 

El Quijote plantea entonces una necesidad de justicia, un cambio en los valores del ser humano y como si fuera poco una reforma a toda la estructura gubernamental.

 

¡Que ironía¡, aún nos encontramos frente a la misma situación, claro está que en otra época muy distinta, pero lo lastimoso es, que el paso del tiempo no ha cambiado esas prácticas, que han llevado a los Estados a caer en decadencia, mientras la globalización con todas sus incidencias solo pasó de lado. ¿En dónde quedarían las enseñanzas?.

 

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