ARTICULO EL SENTIDO DEL SILENCIO

Hablar o no hablar, he ahí el dilema?

 

El ser humano es por naturaleza un ser social y por ello se pasa la vida comunicándose con sus congéneres, claro que a veces entablamos relaciones más complejas con los animales (mascotas) que con los hombres, por aquello de la incomprensión y la incomunicación.

silencio

Nos pasamos la vida preguntándonos en qué momento debemos callar, si ello se debe a decisiones propias o ajenas, o a veces no conectamos la lengua con el cerebro y nos damos golpes de pecho después, con las consabidas reclamaciones, complejos de culpa, sátiras y alegatos personales, o a veces debemos entender que es mejor guardar silencio así nos atropellen, nos violen nuestros derechos o nos impongan las decisiones bien desde lo familiar o lo laboral,

 

Nos enfrentamos entonces a la incertidumbre, al caos y crisis existencial, cuando observamos que el silencio hace parte de nuestra propia idiosincrasia y cultura, que a través del tiempo nuestra identidad latinoamericana ha sido mancillada e impuesta por occidente, y por ello desde la Independencia de nuestros pueblos en el siglo pasado, la política ha sido para América Latina, la expresión más visible de la crisis de identidad que la afecta. Este hecho ha sido la consecuencia directa de la incapacidad de generar un pensamiento político propio para integrarnos con él y en él a la modernidad y al progreso generado en Europa. Dejando en el olvido el genio integrador de Bolívar y de su mensaje clarividente, los próceres de pluma y espada descartaron las características propias de nuestros pueblos y se adscribieron en forma ingenua a la idea de la modernidad, olvidando que ésta, si es modernidad es antes que nada actitud crítica.

 

Ello de por sí, afecta nuestra intelección y cognición, haciendo del silencio un elemento importante de nuestra vida, diferenciando si hay un silencio negativo o uno positivo; si es el primero con este se nos violan nuestros derechos fundamentales como el de libre expresión y si es el segundo por la defensa de nuestro criterio, posición y derecho a un trato digno.

 

La razón del silencio no es otra que una paradoja existencial, pues unos habla demasiado otros apenas lo necesario, o como planteaba Heidegger “No hay peor conversación que la que se basa en discurrir o escribir sobre el silencio”, pues ello lleva a la reflexión acerca de la subsistencia del individuo, o de alguna manera favorece la recuperación de la conciencia y la esencialidad del hombre.

 

Igualmente el silencio se vuelve contradictorio, pues a veces se debe asumir como arma, practicarlo por un tiempo y de acuerdo a las circunstancias romperlo para que este se vuelva significativo y su relación con el sujeto cree espacios de sentido.

 

Terminamos diciendo que el silencio es una realidad dentro de la psique del ser humano, es un hecho que existe por sí solo, que es simple y permite reflexionar, expresar  y regresar sobre uno mismo, es un acto original que sobrepasa la vida y la muerte, que nos identifica dentro de los misterios del propio ser, que va en los tiempos y destiempos de la vida, y que nos inserta en una sociedad corroída por la individualidad y los egoísmos, la falta de conciencia social y desarrollar la alteridad como principio vivencial; el silencio no es una pausa debido al cansancio de hablar, ni de conectar o no los sentidos, ni de la ausencia de palabras, pues este por sí mismo es esencia del lenguaje humano y representa la fuente original y fin último del individuo y por ello la aguarda y la acoge y al mismo tiempo lo crea, este es propiedad única y exclusivamente del ser racional, ya que la intimidad del pensamiento y el corazón no se expresan con palabras.

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