REALIDADES ENAJENANTES

 

Leyendo a Nietszche encontramos un personaje que nos lleva de la mano a la deliciosa existencia del ser humano, sugiriendo sin tapujos cómo es esta y cómo la debemos vivir. Nos muestra una vivencia sin interrupciones y con una llamada constante de seguir adelante.bolivar-nietzsche-1.gif

Somos personajes de una obra de teatro en donde desarrollamos argumentos extereotipados y extremos, vamos por el mundo sin elección hacia tendencias enajenantes respecto a lo que de verdad importa. Vamos por el universo preguntándonos si soy auténtico, si soy libre dentro de mi propia cárcel ético-social, quién es el director de mi vida y qué me llena y no qué me rellena.

Seguimos navegando en un mundo en donde la verdad no importa, lo que importa es el fin, hay algo más maquiavélico que esto?, prometemos cosas que no se cumplen, verdades amparadas en la mentira de la lengua del hombre; sostenemos realidades basadas en falsa información, nos aseguramos de vivir en exigencias que no tienen sustento, en creer en personas que poco a poco demuestran su incredulidad, amistades que no son amistades y mucho menos hombres que no son hombres.

Obramos instintivamente ante el conocimiento inmediato, esto es, ese lazo entre el individuo y el mundo, como también entre el conocimiento racional y la reflexión y en consecuencia una doble aceptación; desplazamos los problemas de lo tradicional a lo metafísico, terminando en fenómenos de la vida, hay algo más paradójico entre los principios morales y éticos, vaya pregunta, cuya respuesta se encuentra en el interior del ser humano.

La verdad según Nietzche no existe, no pasa de ser “designación de las cosas uniformemente válida y obligatoria”, proveniente del poder del lenguaje y es por este último que inventamos designaciones para las cosas que terminan convirtiéndose en conceptos; según este pensador “El hombre no busca el conocimiento y la verdad por el sólo afán de conocer, por un impulso de amor a la sabiduría (filosofía) que no tiene nada que ver con apetitos egoístas o individuales”, antes por el contrario está basado en conceptos de poder («¿Esto es la vida? Pues bien, ¡otra vez!» Friederich Nietzsche. La Voluntad de Poder. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral), espíritu vitalista y existencia biológica del hombre.

Terminamos diciendo que la verdad no puede seguir siendo esa palabra que contribuye a la mentira, antes por el contrario la crítica es la que nos llevará de la mano a la crítica del lenguaje, ese utilizado por el hombre al momento de comunicarse, valga decir, que la verdad es un tratado de paz, una herramienta para la vida, esa capaz de impregnar la acción-reacción que nos rodea.

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