RAPIDO, FACIL Y BASTANTE

LIBRO Y MARIPOSAS“En el momento presente, mi vida es una sinfonía compuesta de tres movimientos distintos: “muchas personas”, “algunas personas” y “casi nadie”.” (P. Coelho)

 Muchas historias han pasado no solo en nuestra tierra sino en otros parajes en donde de alguna forma el narcotráfico ha dejado sus huellas, bien por el cultivo, producción o venta de sustancias estupefacientes como también el amasar grandes fortunas representados en todo tipo de bienes terrenales y que muchas veces son incontables y no disfrutables.

El universo está girando de una manera desproporcionada, a pesar del tiempo y espacio es notorio el paso de este, pues que hace que estábamos en enero y ya estamos finalizando septiembre, es decir vivimos sin entender lo inexorable del cambio del día y la noche.

Nos estamos acostumbrando a la vida fácil, a la ley del menor esfuerzo en donde el facilismo a todo nivel sea la constante de la existencia del hombre, no dudamos de aprovecharnos del otro, del error ajeno y el exterminio de los principios éticos.

Vivimos justificando esto o aquello, buscando fórmulas que de alguna manera nos amparen nuestros comportamientos buenos o malos, en donde todo se puede y nada duele, olvidando el por qué estoy perdido en este mundo convulsionado donde no hay amistad, donde no hemos aprendido a amar y mucho menos a cooperar, y en donde el egoísmo vivencial nos está ganando la carrera para identificarnos como seres humanos.

 

Queremos hacer fortuna de manera rápida, en donde nada nos cueste y además que sea bastante lo que se busca, es decir, una desproporción de riquezas desde su consecución hasta su disfrute, y a ello se refiere la introducción de este artículo, el narcotráfico es un símil a esta conjugación de palabras, ello para sustentar que vivimos como narcotraficantes, valga decir, venimos de una vida de dolor y de privaciones y no queremos que nuestras generaciones futuras las sufran (yo no quiero que este le pase a mi descendencia como me pasó a mi), estamos cayendo en ese consumismo, en ese atesoramiento sin placer, en un disfrute individual y no colectivo, en donde lo ilógico lleva a la angustia de preguntarnos cada día cuánto atesore hoy.

Estamos dejando a un lado esa capacidad de ejecutar las acciones como un efecto de la moral colectiva, relativizamos el universo en sus tópicos conceptuales y generacionales para explicar de alguna manera en las infinitas formas de continuar la existencia, sin compromisos formales ni verbales y viviendo en un mundo lleno de trampas en donde lo acomodado sobrevive y en donde las interpretaciones posibilitan la intelección en dos ámbitos: interna y externamente, para conjurar el vacío que llena al hombre cuando pasa el tiempo y atesoramos bienes terrenales y no los disfrutamos y mucho menos los compartimos con nuestros allegados.

Tristemente hemos caído  en el error de dar solución a todos los vacíos y conflictos de nuestra vida de una manera “light” (Iván Gutiérrez), en donde al  fin y al cabo, hombre y sociedad son entes diferentes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.