LEYENDA PERSONAL

 

Cuentan las historias de todo tipo de personas que desde el momento en que nacemos hasta cuando morimos llevamos insertas nuestras propias leyendas por cumplir y conocer la razón de estar en este mundo; de otro lado cada cual tiene su propia tarea.LA FE

Encontramos entonces leyendas de valor, de heroísmo y hasta ridículas que hacen historia, también de aquellos seres desconocidos que pasan por este universo sin ton ni son; otros que en su silencio asumen “que contra la fuerza no hay argumento” y algunos otros que explican que las palabras que no se plasman en acción “engendran pestilencia” parafraseando a William Blake.

Las leyendas se construyen a diario desde el principio de la cotidianidad hasta pasando por la creatividad y la innovación, desde la educación que da placer y produce orgasmos intelectuales, hasta honrar la tierra en que nacimos; ello para resaltar que es el propio individuo el encargado de construir su propia leyenda, bien desde instituciones privadas o públicas, con o sin apoyo económico, trabajando en silencio para no dejarse dominar por el peor de los enemigos actuales: La Desesperanza.

Vamos paseando en el bosque de concreto donde se desarrollan todas nuestras actividades, construidas por el hombre por su necesidad de sobresalir, económicas o de programas sociales; encerrados en diseños estructurales de todo tipo, sin poder escuchar las señales de la naturaleza, aquella que nos deja oír el silencio e interpretar su mundo invisible para descomponerlo en el mundo visible. Ese bosque que nos llena de preguntas: ¿quién construyó?, ¿por qué razón?, ¿a quién o a quiénes están dedicados? Etc. Una búsqueda de conciencia de momentos mágicos, de pasados sin futuro y de un mañana sin destino, viviendo de una música de dulzura en donde la adoración y el éxtasis sean el premio, un regalo sin vacilación y con dirección.

Nuestra gloria es transitoria y esta nos la da esa leyenda personal, en esa en donde creemos en utopías y luchamos por ellas. Protagonistas de existencias dejando huellas duraderas bien para la eternidad o la memoria de los hombres, luchando un buen combate con la vida y manteniendo la fe en los objetivos propuestos, atacando esa desesperanza que hace humillar a los hombres, perder su norte y los más triste sus propios ideales.

 

Escribimos libros invisibles, nacidos desde la experiencia para dar con generosidad al prójimo y que son tan importantes como aquellos que se encuentran en las bibliotecas, no olvidando que el viaje no se hace solo, y que la vida “es una mujer caprichosa, requiere tiempo para dejarse seducir y mostrarse completamente.”(P. Coelho)

 

Cruzamos avenidas con la leyenda personal en la mano, sin mostrar lo que hicimos con esta y mucho menos a quiénes ayudamos, a cuántos la entregamos, a cuántos corazones hicimos felices o con que personajes extraños nos hubiera gustado conversar para entender el valor de esa leyenda y determinar si esta es acorde con lo que soy.

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