LA EXISTENCIA DE LA POBREZA

La pobreza es una condición tramposa de la existencia del hombre, desplegada a través de la historia por las políticas de Estado, por la incidencia social y por la forma como el ser humano hace intelección del concepto. El-Chico-Charles-Chaplin-Niños-y-pobreza-580x362

El éxito viene de la mano de la condición de pobreza, como también del ser, el haber y el tener mentefactos culturales muy arraigados en esta era social, en donde todo se mide precisamente por ese éxito. Sin embargo, hay condiciones adversas que hacen nugatorio toda actividad tendiente a sufragar esa condición; el hambre, el frío, la falta de trabajo y oportunidades laborales, una cruda realidad a la que gran parte de la sociedad se está acostumbrando, mientras otra mira indolente.

 

Vivimos entre conceptos de pobreza extrema, baja y media, significando con ello ese estatus que nos hace representantes de un sector de la sociedad, sin embargo esta sigue midiéndose con indicadores que van en contra de la realidad social de Colombia, del mundo y el universo. Vamos girando en una brecha generacional en donde la pobreza se hereda, se supera y vuelve a caerse en ella, es decir un círculo vicioso del que no hemos podido despegarnos por aquello de las tendencias económicas del momento y si no miren las reformas tributarias, los ricos cada día más ricos, y los pobres cada día más pobres.

 

Ahora bien, si miramos la pobreza bajo esa expectativa diríamos que iríamos de mal en peor, que la vulnerabilidad está en unos niveles impensables, esto es, un purgatorio de necesidades, irrigados con sangre de injusticia y discapacidad social, con categorías que suben y bajan de acuerdo al capricho individual y social.

 

Y como salir de esa pobreza, tal vez llenando los bolsillos con un manojo de dinero más, o superando este escollo con persistencia, emprendimiento y superación. Palabras que escuchamos todos los días pero que no hemos podido aprehender desde la psique de las inteligencias múltiples, de esa condición social que no nos deja superar y mucho menos entender que la pobreza aunque a veces puede ser económica también puede ser espiritual; y es esta última la que causa mucho daño. Cuando el ser humano pierde la ilusión, pierde su autoestima, cuando no tiene nuevos proyectos está dejando que el aburrimiento le gane la carrera, y así como el cerebro necesita oxigenación para desarrollar todo su potencial, también la conciencia y su espiritualidad requieren de ese oxígeno, ese combustible que a diario inyectamos para no caer en el abismo de la depresión, mantener descargas de pasión que representen el verdadero valor del ser profesional. Esto es, el ser humano está plagado de fenómenos y concepciones, hasta para entenderlas y capitalizarlas debemos ser profesionales, entender el gusto por lo que se hace, e intentar a toda costa una superación que despierte el interés por avanzar desde lo primitivo hasta la profundidad del ser, que nos permite el control de los procesos intelectuales y solucionar los problemas existenciales que llevamos pegados a nuestra vida, que nos permitan aumentar la curiosidad innata del hombre.

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