LA PAZ, EL COLEGIO Y EL ESTADO

Es un hecho cierto que la paz es un anhelo a nivel mundial. Sin embargo, la misma no se logra en todas las naciones por la incidencia de fuerzas endógenas y exógenas, por falta de voluntad política o porque la educación no está preparada para ello.

La paz se ha convertido en un bien inmaterial de la humanidad, pues todos la quieren y muy pocos lo logran. La educación en política es un sentir nacional, y así lo plasmaba no solo Aristóteles sino Platón, pensadores que fueron los partícipes de procesos de verdad y democracia, pero la política que tenemos se parece más a un grito a la bandera que un sentir nacional; la política ha desdibujado su filosofía pues ser político es servir a la sociedad, la búsqueda de las buenas costumbres y mejorar el comportamiento de los ciudadanos, pero nuestros políticos hacen todo lo contrario, corrupción a granel, clientelismo, conductas delictuosas y muchas otras que sobran comentar; ahí entonces la importancia de la educación en política, mejorar desde cero el concepto de político, de cambio de actitud, búsqueda de principios  nacionalistas y no individualistas.

Ahora bien, el Estado ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas tendientes a lograr la paz, acuerdos de paz suscritos entre las partes, normas legislativas en favor de unos y otros, dineros para el posconflicto, pero esas políticas si llenarán las expectativas, ya que los jóvenes viven en otro mundo, en el de las redes sociales y nubes informáticas pero en la total ignorancia de lo que sucede en el país.

Estoy convencido que la formación en política es necesaria, pero esta de la mano con la cátedra de la paz pero no la que se enseña hoy, teóricamente inservible, solo normas, derechos humanos pero del campo nada, de la relación entre el alumnado y la sociedad menos, es decir, una teoría que no se acerca a la realidad social y mucho menos al pueblo, a esos lugares donde hay conflictos, donde hay violaciones de derechos humanos, esto es, nuestros alumnos no conocen de primera mano las causas del conflicto y mucho menos las soluciones, hay tareas que se quedaron entre el tintero y esta es una de ellas.

Crear una conciencia política es una necesidad imperiosas, para evitar seres individualistas, indiferentes, incapaces de comprometerse con la sociedad e insensibles a los problemas ajenos. También desarrollar la cátedra de la paz acercada a la realidad social y no desde el papel, quedó demostrado que esta nada ha servido y que el Estado es el llamado a mejorar las relaciones impersonales, sociedad, política, educación y economía, pilares fundamentales del desarrollo nacional.

Claro está que la educación por sí sola no garantiza la paz, pues hay que erradicar el analfabetismo escolar y tecnológico, mejorar la relación entre educadores y estado, campañas de acercamiento entre funcionarios, sacerdotes, líderes comunales y hasta los políticos, para armonizar por un lado la transformación en las creencias de la sociedad y por el otro, adelantar una pedagogía de la paz de la mano con los medios de comunicación y la información globalizada.

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