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ELOGIO DE LA DIFICULTAD II

25 Jun

Regresar al pensamiento de Estanislao Zuleta, es como recordar que el hombre camina con su propia idiosincrasia por el universo y que su dinámica existencial permite que este se adapte a los diferentes fenómenos que lo implican.

De otro lado, explicar el porqué de la negativa del autor de referencia para apartarse del sistema, con una vida ligada a la educación y su gran preocupación por lo que con esta sucedía, buscando en su lucha una dignidad y la superación del menosprecio por esta actividad, todo ello sumó, para que su pensamiento se abriera dentro de la dinámica educativa y social, y en donde sus ensayos críticos y álgidos corroyera las instituciones y sus políticas.

Su lucha siempre fue una dificultad, amarrada a cada una de sus ideas, unas veces contra el sistema educativo, otras contra la política y otras contra los mandatarios, argumentos que lo convirtieron en rebelde sistemático frente a las injusticias que a todo nivel se presentaban y de las que era solo observador pasivo mientras propendía por un cambio de conciencia.

Hablar de democracia y educación, de política y Estado reflejan la inconformidad de este pensador, el cual se volvió referente para aquellos que de alguna manera protestaban silenciosamente frente a los atropellos de todo tipo. Si bien es cierto, el elogio de la dificultad es uno de sus más famosos ensayos por su crudeza y profundidad con que presenta el problema del hombre al enfrentar la dificultad, la incidencia de los distintos fenómenos en el desarrollo de su actividad sico-social, también lo es, que este pensador se apresuró a pensar de forma diferente, máxime si se tiene en cuenta que los mismos problemas que este enfrentó se presentan a nivel global en este momento, un visionario de problemas y angustias existencias basadas en la dificultad que tiene el hombre para adaptarse y desarrollarse como individuo para construir su propio absoluto que asegure su subsistencia.

“Todo hombre racional es un hombre desadaptado, porque es un hombre que pregunta; por el contrario, el hombre adaptado es un hombre que obedece…”[1]; significa que el ser humano dentro de su planteamiento postmoderno, ha idealizado  al Estado, a la política y sus sistemas, para determinar que el individuo está amarrado no a su propia voluntad sino al pensamiento e influencia exterior, es decir, venimos criticando esa identidad a la que se refiere García Márquez, aquella influenciada por los conquistadores, por 600 años de historia, y la evolución genética.[2] Ahora bien, entrelazar conflictos y poder, es enfrentar al ser humano con su propia historia, recuérdese que llevamos más de doscientos años de conquista, de evolución económica, de influencia religiosa y como si fuera poco de una occidentalización que de nada ha servido, antes por el contrario ha permeado nuestra propia identidad, al no reconocernos como latinos, sino como ciudadanos del consumismo y vestidos de ideologías y ropas que no son las nuestras.

Vivimos dentro de una dogmatización que no nos ha permitido ser felices y como si fuera poco altera nuestra identidad, requerimos de una “higiene filosófica”, esto es, articular las formas de identidad con los deseos colectivos e individuales, pero al mismo tiempo entender la representación del colectivo. Valga decir, esa idealización del ser humano que lleve a que sus convicciones estén circunscritas al margen de su propia realidad y a la aceptación de la diferenciación y modificación de los derechos del hombre. Reconocer, que el ser humano es sujeto de reconocimiento de su pensamiento, de sus ideas y de la manera como plantea las mismas y busca sus soluciones.  Basta con reconocer la disolución de las formas de identidad, para comprender la oposición de Zuleta a la permanencia, a aquello que consideraba contrario sensu de la realidad social, argumentos americanos influenciados por la postmodernidad, por políticas economistas de tendencia marxista, pero en últimas un fenómeno kantiano frente al materialismo histórico y su influencia en la sociedad americana.

Vamos inspirados hacia una sociedad sin argumentos, o como dirían otros, unas ganas de llorar frente a la nada imposible, recordando años de historicismo, de dominación política y social, una evolución de constituciones adaptadas a las necesidades de los gobernantes, y unas fuerzas armadas utilizadas al antojo de los políticos, una situación similar a los comienzos del siglo XIX estamos viviendo, una guerra que no es guerra, una entrega que no es entrega y un remedo de democracia que no es democracia. Observamos impávidos el avance de una sociedad corroída por la corrupción, unas negociaciones de paz que dejan mucho que desear, explosiones en centros comerciales cubiertas por intereses particulares, ocultando una verdad de a puño, una guerra que no existe, pero si un enfrentamiento entre el Estado y bandas criminales, en donde se está perdiendo la lucha, una seudodemocracia entregada para tapar vicios democráticos, pero seguimos guardando silencio y eso indica la falta de identidad. La pregunta es, “Colombia hasta cuándo tanta ignorancia” en palabras de Jaime Garzón.

[1]. Zuleta. Educación y Democracia. 1995.

[2]. Ver Colombia al Filo de la Oportunidad. Editorial Norma. 19999

 

About Diego Mario Zuluaga O.

Lic. Filosofía y Letras. USTA Esp. Universitaria Epistemología y Gnoseología. U. León Barcelona Esp. Planeación, Desarrollo y Administración de la Investigación. UMB
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Posted by on junio 25, 2017 in ENSAYO

 

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