ALEGORIA A LA SOLEDAD

¿Qué es la soledad?, cuál es su manifestación frente a la existencia del hombre? y en qué influye esta al cómo percibe el ser humano su entorno?

El hombre dentro de su propia evolución ha sentido y experimentado momentos de soledad, buscando explicaciones acerca de qué ha hecho con su vida, si esta ha sido productiva o si la felicidad que tiene o no se la debe al éxito o al amor. Para ello entonces, debemos remontarnos al inicio del universo, a esos momentos en que el hombre no sabía cómo explicar los fenómenos de la naturaleza y mucho menos cómo explicar sus miedos.

 Han existido infinidad de novelas y películas en las cuales se trata el tema de la soledad, de como el ser humano termina buscando la explicación de la existencia de un Dios en el que no ha creído, o rememorando hechos y circunstancias que lo hicieron feliz o infeliz, despertando sus temores o luchando contra un mal imaginario en la clásica argumentación de búsqueda de compañía física, espiritual o imaginaria, basta ver Robinson Crusoe o el Náufrago entre otras, para entender esa necesidad que tiene el individuo de asociarse, de comunicarse, de permitirse el dialogo interdisciplinar para ajustar su mundo a su convivencia y experiencia.

La soledad es el argumento que tiene el ser humano para reencontrarse consigo mismo, para reinventarse y hacer reingeniería sobre todas sus creencias, sus sentimientos, planes, metas y objetivos, permitirse hacer todo aquello que no ha hecho; además buscar la curas a todas sus enfermedades físicas, mentales, económicas entre otras, para volcar todos sus esfuerzos en sobrevivir a la desesperación antes de darse por vencido y morir. Se permite desistir de la idea del azar y de la influencia de este en su modo de vida, invocar presencias que coincidan con el significado de su propia vida y como si fuera poco invocar una plegaria al creador si es que cree en este, o al hacedor del universo o a la evolución de la que habla Charles Darwin.

La alegoría de la soledad no es otra cosa que aquello que nos invita a preguntarnos si se ha tenido la valentía de vivir la vida de la forma en que la estoy haciendo; o si el trabajo que desarrollo me está robando tiempo no solo para mí sino para mis hijos, mi esposa y mi hogar establecer si la manera como demuestro mis sentimientos están llegando a quienes van dirigidos, o en la búsqueda de esos amigos que ya no están y que dejamos ir por exceso de vida; o determinar si en verdad soy tan feliz como demuestro o siento serlo.

Es un proceso mental en donde la inquisición interior nos da fuerzas para creer en nosotros mismos, en cambiar las situaciones que consideramos desgraciadas deben ir al baúl de los recuerdos, no sin antes hacer conciencia de la importancia de implementar ese recurso que proporciona la paz mental, física y sentimental. Una metáfora de la obstinación de cómo el hombre sobrevive al mundo, al universo y así mismo; de la belleza eterna en que el individuo construye y cultiva su propia civilización y cultura.

Pragamatizar la vida, la existencia y la conveniencia son los rectores del sentido del hombre, frente a la necesaria incorporación de nuevos paradigmas en pos de una nueva naturaleza humana y del símbolo del dominio de la tierra como esfera viviente del entorno del individuo; para buscar la génesis de la intelección humana y diferenciar entre vivir o haber vivido, morir o fracasar, soportar, entender y aceptar hasta enfrentarnos a esa realidad que cada día escapa de nuestras manos en virtud del universos que gira como ahora lo hace y no sentirnos tan solos ante la sugerencia no de un recurso sino una necesidad de volver a darle forma a la supervivencia humana.

Lic. Filosofía y Letras. USTA
Esp. Universitaria Epistemología y Gnoseología. U. León Barcelona
Esp. Planeación, Desarrollo y Administración de la Investigación. UMB

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *