IDOLATRIA DEL CONOCIMIENTO

Para entender el término idolatría y su sentido etimológico, hay que decir que esta viene del griego eidolatria, igualmente que esta hace alusión a adoración divina a una imagen, pero en sentido social contextualizado, es esa adoración divina de una persona, o cosa o también: “dar honor divino a cosas que no son Dios, o a Dios mismo de una manera equivocada”, esto para quienes creen en Dios, sin embargo, nos encontramos en una época en donde al conocimiento se le ha dado demasiada importancia, hasta el punto de decir que nos encontramos en el Siglo del Conocimiento.

 

Ahora bien, qué es conocimiento sino el conjunto de toda la información que ha sido asimilada a través de la experiencia y la observación, y la interpretación de los datos que se relacionan entre sí; razón tenía Platón cuando decía que el conocimiento es aquello todo lo verdadero (concepto de episteme), para significar que el ser humano está obligado a aprehender y al mismo tiempo aplicar ese conocimiento dentro del campo de la lógica y la razón.

 

Nos hemos convertido en seres humanos ávidos de conocimiento, al punto de dar más importancia a este en nuestras vidas, leemos, aprendemos, estudiamos y almacenamos títulos para mostrar a los demás, pero nunca para asimilar todo ese caudal con nuestro ser. No sabemos hasta dónde hemos llegado y mucho menos el momento de poner punto final, y lo más preocupante es el valor que al conocimiento se le ha dado, ya que debido a ello hemos perdido amigos, familias, compañeros de trabajo, vivimos ensimismados en el internet, en los libros, y se nos olvidó que el conocimiento es para dar y compartir, permitir que otros accedan a este, pero no, hemos almacenado esa información de manera individual y nos creímos el cuento que somos sabios por saber de todo un poco y no mucho de poco (Séneca).

 

Nos convertimos en cretinos del conocimiento, pues no damos oportunidad al diálogo entre familias, entre amigos, compañeros de profesión y trabajo; esa cantidad de información almacenada en la psique, ha influenciado la manera como se comunica el hombre, no hay conversaciones sencillas y descalificamos al otro por no estar a la altura de lo que yo sé; consideramos al otro ignorante pues hemos divinizado al conocimiento, se le ha dado un valor de cosa que ha modificado nuestra escala de valor, nos creemos autosuficientes y terminamos amándonos a nosotros mismos, sin entender esa verdad a la cual se refería Platón, además alardeamos de lo que sabemos aplastando al otro, sin darle oportunidad a refutar o sustentar sus tesis; vamos en búsqueda de un beneficio propio, desde lo económico hasta lo político, desde lo político hasta lo social, basta mirar las contiendas políticas actuales, la descalificación del uno por el otro.

Queremos el mundo a los pies, olvidándonos del verdadero concepto de conocimiento que es el dar y el recibir, el compartir y reproducir, y no la idolatría actual de este, pues esa adoración lleva como consecuencia a que el hombre cambie el sentido de su vida, la proporción de la entrega y como si fuera poco, olvidando que vale más un hombre ignorante con sentido común, que un sabio idiotizado. Vamos hacia la búsqueda desesperada de reconocimiento, del placer intelectual, hacia una perversión del conocimiento que engaña la intelección propia del ser humano, hay que entender entonces la crisis de Aureliano Buendía aquel personaje de Cien Años de Soledad, para recordar que el ser humano se debe a su propio ser y a su propia existencia.

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