ESTADO, CIENCIAS SOCIALES E INVESTIGACION

¿Dónde está el vínculo entre esta historia y el presente? Inicio este artículo con la pregunta formulada por Hugo Fazio Vengoa, en su libro La Historia del Tiempo Presente. (2010) publicado por la Universidad de los Andes, y encontramos que esta se responde a través de la historia de Colombia. En un principio por la lucha de poder entre los colonizadores y pobladores del territorio; después de la seudoliberación ocurrida en el año 1810 y siguientes, y como si fuera poco los enfrentamientos entre conservadores y liberales, quienes utilizaban a los habitantes como arma electoral apoyados por una fuerza militar (policía y ejército) que doblegaba a quienes no eran fanáticos de la causa.

 

También el hecho que desde esa época han existido los habitantes de la calle (indigentes), algunos por voluntad propia y otros por la influencia social, el abandono de los padres o simplemente los llevó allí un Estado no protector; nótese como desde la misma época de la colonización existían los andariegos, individuos que iban de un lugar a otro buscando trabajo o ayuda para su subsistencia pero ello ocurrió también a los indígenas, desplazados por quienes se hicieron dueños de las tierras quienes tuvieron que subsistir de la caridad pública o en algún momento ser parte de las fuerzas revolucionarias de la independencia para subsistir del poco dinero que ganaban y terminaron siendo llamados indios forajidos (Garzón, 2016)[1], ya que una vez terminadas las luchas conformaron una élite de desempleados que nadie contrataba ni ayudaba, acabaron por convertirse en habitantes de la calle.

 

Es decir, que ese fenómeno no es nuevo en la historia del país, sin embargo, ­­ las políticas estatales establecidas, bien para evitar el aumento de esta clase de personas en las calles o para garantizar un mejor vivir no son suficientes. Algunos funcionarios han abusado del poder dado del manejo de estos y otros tantos se han enriquecido, terminando algunos en cárceles o siendo investigados por ilícitos contra el erario público.

 

Ahora bien, desde las ciencias sociales cabe preguntarnos porqué el ser humano decide convertirse en habitante de la calle, con el agravante que en su gran mayoría son personas que consumen sustancias alucinógenas, y muy pocas ejercen labores de recolección de papel, embaces y de ello derivan su subsistencia. Desde mi experiencia, he conocido desde profesionales, hasta educadores consumidos por dicha vida, arrastrando su existencia con una cabuya con la esperanza de morir algún día bajo el efecto de esas sustancias. Vidas desperdiciadas sin solución en razón al Estado indolente, pues las políticas no son suficientes para tratar de readaptar a estos sujetos.

 

Se presenta una problemática que involucra exclusivamente a los investigadores, a los políticos y a las políticas de Estado, como también una relación entre ciencia, tecnología y sociedad, llevando precisamente a las ciencias sociales en la obligación de reformular categorías, incrementar los estudios y especialmente a reflexionar acerca de las prácticas sociales que determinan la influencia de este grupo de personas en la sociedad, en el comportamiento del grupo, hacia la construcción de una nueva solución y abordaje de la raíz del problema, todo esto es lo que llama Pierre Bourdieu la construcción del espacio social.[2]

 

De otro lado, para hablar de investigación hay que hablar de educación, pero la educación en Colombia “es fundamentalmente un problema individual de cada familia”[3], pues el acceso a la misma depende de la capacidad económica, del impulso de familiares o amigos, o también del interés del educando por prepararse “para un futuro” (frase popular), olvidando que para entender la dinámica social confluyen el ámbito central de la función social, la producción de conocimiento e igualmente la preparación de educadores investigadores, quienes están llamados a ser protagonistas  precisamente de esa discusión social, con el fin de hacer una revisión profunda de la cultura arraigada en el ser humano, para cambiar esa dinámica institucional con el fin de que reaparezca la democratización social de la educación e impulso de la investigación; esta última olvidada por las políticas de Estado, pues cada día disminuyen los dineros para apoyo a ello, se cierran instituciones educativas, se cambian los nombres a las entidades encargadas de desarrollar investigación. La máxima sería preguntarnos hasta qué momento se entenderá que se logrará un cambio social, cuando la investigación va de la mano con lo social y lo educativo. Así algún día comprenderemos la forma cómo piensa el hombre latino, por qué nos volvimos indolentes y como si fuera poco no aportamos nada para el desarrollo del país.

[1]. Garzón, C. A Velásquez, O. (2016) La Vida desde las Calles. Imprenta Nacional. Bogotá.

[2]. Moreno, D. A., Ramírez, J. E. (2013) Pierre Bourdieu. Proyección Siglo XXI. Instituto Latinoamericano de Altos Estudios. ILAE. Bogotá.

[3]. Fajardo. S. (2017) El Poder de la Decencia. Ariel. Bogotá.

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