LA INVASION DE LOS TRANSGÉNEROS

En una conversación cualquiera salió a la luz el término transgénero pero no como el discriminatorio que se está poniendo de moda, sino como ese término que todo lo cambió. Generó una nueva cultura de transformación desde la constitución de la globalización como concepto de unión de un colectivo que lleva a una mejora social.

Ahora bien, dicho término se usa en la agricultura para la combinación de semillas, en la clonación de animales pero también para indicar un estado sexual del hombre; de ahí que esa transformación inducida por la naturaleza, el hombre y la sociedad ha implicado una nueva concepción de la existencia humana.

En nuestra sociedad nos llenamos de transgéneros, todo tiene esa implicación al punto que se ha pérdido esa libertad de expresión sin la connotación de esa palabra discriminadora, nos acostumbramos a verla pasar,  a sostenerla pero a la vez mantenerla en nuestras ideas como aquello que no se puede pronunciar pero que sigue haciendo el mismo daño, es decir, nos invadió el transgenerismo, sin olvidar que “la muerte tendrá su día” y en consecuencia la concepción del ser humano, por aquello de la evolución a la que hizo referencia Charles Darwin, pues el individuo evolucionaa por aquello de la influencia de la naturaleza, el tiempo,  la adaptación y al mismo tiempo por la unión de las especies. Esa evolución transgeneracional indica que se debe entender la relación interdisciplinar del hombre con la estigmatización consecuente de esa discriminación que se ha virulizado actualmente, como consecuencia de lo tecnológico y lo social.

Es una valiente acción de los jugadores sociales que defienden y atacan el transgenerismo como cultura, como libre desarrollo de la personalidad y como aceptación de una condición sexual, esto ocasiona un enfrentamiento social entre los hombres y la evolución social, vivimos en un mundo estresante por sentirnos atrasados, no comprendidos pero tan conectados con todo el mundo por aquello de la tecnología que nos olvidamos de conectarnos con los demás, provocando precisamente esa transgenerización desde lo cultural hasta lo social, lo político y lo cultural, en donde el folklore de cómo miramos nuestra existencia disparan en cantidades alarmantes la depresión y problemas mentales que devienen de la incomprensión, la desactualización como también del aumento de las tasas de ansiedad acrecentando esa angustia existencial que deriva de lo trasgénero en todos sus niveles.

Tiempos y contratiempos, molestias y alegrías se han convertido en el centro de atención de una sociedad en donde lo incomprendido no tiene piso social ni humano, en donde lo seguro no existe a pesar de las ayudas espirituales y mucho menos los golpes de almohadas nocturnos asegurando una solución que no se ve, pues a pesar de la existencia del término de comentario nos vamos a dormir con la probabilidad que lo transgénero no nos afecte, que lo probable nos llegue como recurso para entender a los demás pero que al mismo tiempo despertemos en medio de la noche reflexionando sobre cada problema y su persona.

There are no comments on this post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.