¿QUÉ SON 90 AÑOS PARA UN PENSADOR?

Jürgen Habermas cumplió 90 años el 18 de junio de 2019 (Duseldorf, 1929), un pensador alemán a quien se le debe el desarrollo de la filosofía moderna de la mano con la democracia y los aconteceres sociales.

Sus obras se han traducido a varias lenguas, pues la manera de entender la hermenéutica ha hecho que la filosofía contemporánea, aquella que permite dar claridad a los proyectos sociales y sociales; de allí que la influencia de la sociología en asegurar los derechos liberales, al igual que las condiciones sociales y el desarrollo de una economía capitalista de mercado hacia una promesa de paz donde se haga imposible la guerra.

 

Su astucia quedó demostrada no solo en las aulas, sino en las conferencias que realizaba a nivel académico y público, en donde los debates acerca de comprender la existencia del hombre y su relación con la sociedad le generaron no solo muchos enemigos sino interminables lecturas y escritos para sustentar su posición.

 

En esta época der crisis de la democracia y el concepto de nacionalismo, traer a colación a Habermas resulta importante, vemos como la constitución de 1991  nacida con bombos y platillos no deja de ser sino un remedo de democracia en razón a la cantidad de modificaciones que se le han hecho a la carta política, adaptadas estas a las necesidades de la clase política, de las corruptelas institucionales, del ideario de los sistemas económicos y de los gobernantes, una constitución en donde se desdibujaron no solo los conceptos desde su preámbulo como sus principios filosóficos, es decir, esta solo sirve para los que tienen y manejan el poder y los ciudadanos de a pie siguen desprotegidos de ese Estado social de Derecho, el cual se vislumbra más lejos cada día.

 

Surgen movimientos salvadores con intereses totalmente distintos, en donde se atacan las tesis de un partido frente al otro, de lo que uno hizo y otro no, de las promesas no cumplidas en las campañas políticas y lo más triste, la competencia por establecer quién o quiénes se enriquecieron más en el ejercicio del gobierno.

Cómo aclarar tanta contradicción sino entendemos lo que predicaba el filósofo y sociólogo Jürgen Habermas, pasamos por alto los debates públicos de altura y contenido (lástima que ya no estén Galán ni Garzón), de conocer esa verdad interna y grande del sistema social, del nacionalismo y patriotismo frente a lo que tenemos actualmente “una ilegalidad que se comió a Colombia” (Lucio), lo ético dejó de ser importante, solo interesa el enriquecimiento, la corrupción, el perjudicar y aprovecharse del otro.

 

Estamos frente a unos crímenes de guerra política, esto ha sucedido en los últimos veinte años, gobiernos vienen y van, corrupción a toda marcha, olvidando las palabras de Santander «colombianos las armas os han dado la independencia, pero solo las leyes os darán la libertad», pero seguimos construyendo esas leyes sin que se vislumbre en el camino una manera distinta de comprender la colombianidad y su libertad, estamos anclados en una Colombia de recuerdos duraderos y de dictaduras políticas y hegemonías partidistas en un desgobierno a todo nivel, basta mirar cualquier entidad pública, cualquier cárcel del Cantón Norte, de personas privadas de libertad de primera y de segunda.

 

Basta inspirarnos en el poder del pensamiento de Habermas para dar claridad al desgobierno actual, para buscar formas que ayuden a salir de la sin salida en que se encuentra Colombia, y “La mejor manera de prepararse para actuar no es intentar adivinar lo que está adelante y mirar hacia atrás, sino percibir la dinámica que nos trajo hasta aquí y aprender con ella» (Clemente Nobrega)

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