"FILOSOFÍA, PEDAGOGIA E INVESTIGACIÓN"

LO QUE CONSTRUIMOS HOY: UNA SOCIEDAD DE LA OMNIPOTENCIA

Posted by: Diego Mario Zuluaga O. on: 27 de abril de 2026

 Nos encontramos frente a lo que llamó y escribió Gilles Lipovestky (filósofo y sociólogo francés) “La era del Vacío” o a lo que se refirió Paula Escobar García como  “La Civilización del Exceso”; claro es, que nos enfrentamos a crisis de autoridad, sociedades diseccionadas; de otro lado la masculinidad se encuentra en jaque ante el auge de movimientos de género sumado a ello las feministas y por el otro una sociedad cargada de miedo, angustias existenciales y enfermedades mentales nunca vistos siempre buscando darle un significado social por el enfrentamiento entre las costumbres y las prácticas sociales.

Lo original ha desaparecido hay una mezcla de filosofía, historia, sociología en esa evolución de mentalidades. Ese enfrentamiento entre la civilización del exceso y la era del vacío se analiza a partir de esa estética vulgarizada, de esa crítica que campea por todas partes como el símbolo de la nueva era transgrediendo los límites del ser humano.

Los caballeros de honor a los que se distinguen por su actuar silencioso, interpretando los avatares de la angustia y su soledad, de los números y las estadísticas, de la política errativa son los que se encuentran en “la odisea del superpoder”, un tema en la hipermodernidad que se ha escrito y descrito en numerosos libros y artículos, pero que no han llenado la expectativa del ser humano, siguen esos silencios como caballos alados solo en el aire, pero sin rumbo.

Interpretando desde el siglo XIX, su paso por el XX y el actual XXI encontramos que esa evolución se ha visto como algo sin valor inclusive de mal gusto, máxime cuando se ha visto un cambio completo. Esa modernidad entregó un ser menospreciado, andando rumbo a la falta de apoyo, una inexistencia desde la segunda guerra mundial bastante increíble desde las corrientes intelectuales, literarias y artísticas, una hipótesis impulsada hacia los nuevos valores que fueron degenerando a la omnipotencia.

Seres humanos que poco a poco ostentan el poder, megalomaníacos que se doblegaron al orgullo y sus humillaciones, a ese exceso denodado que no para para precisar esa ilustración política, esa posverdad generalizada frente a las repúblicas petroleras, bananeras o según sea su poder económico, doblegarlas es la razón deesa encarnación del mal gusto, o construyendo dictaduras o construyendo insignificantes historias en las mayores potencias del mundo.

Un respeto por la verdad exige la sociedad, una respuesta a los porqués de la omnipotencia, ¿qué es lo que lleva al ser humano a cambiar?, ¿en qué momento debe converger la corrección política y se volvió aburrida?, ¿qué debe existir para no lastimar a las mujeres, a las minorías, a los afrodescendientes e indígenas?, ¿la guerra entre carteles del narcotráfico, de grupos guerrilleros supera el poder del Estado?, ¿qué lleva al hombre a despreciar al otro desde su forma de gobierno e imponer las nuevas tendencias y obligaciones?, ¿si el universo se desprecia por lo extremadamente vulgar, porque no existe algo interesante que ayude a la oposición a estos argumentos?

Robert Francis Prevost Martínez, León XIV, papa estadounidense aseveró que “Un puñado de tiranos está saqueando el mundo”, y agregó que dicha pandilla, “manipula la religión y el nombre mismo de Dios para su propio beneficio militar, económico y político”, esto refiriéndose a la nueva “Banda de los Cuatro está integrada por Donald Trump (orate vanidoso), Benjamín Netanyahu (homicida en serie), Vladimir Putin (raposa mendaz) y una red violenta y cruel que llamaremos genéricamente los Terroristas” (Daniel Samper Pizano)

Cómo explicar entonces esos fenómenos desarrollados como Trump, Petro, Maduro, Bolsonaro, Lula Da Silva etc., todo empieza con lo que se llamó la globalización feliz, ese efecto de ese nuevo comienzo desde lo comercial y lo ideológico hacia un fin de desaparición de los conflictos, hacia una era paz y la perfección de la democracia. Una democracia que triunfaba, limitando los regímenes totalitarios y en especial desaparecer el comunismo, pero la historia refutó todo ello, la guerra regresó y la democracia en ascenso terminó. Y es que esas democracias están disminuyendo como consecuencia del populismo, ese carácter político se ha exterminado y como si fuera poco la democracia ya no es deseable. Basta con imponer las ideas, doblegar y comprar conciencias, eso construye nuevas tendencias, permite la eliminación de los límites naturales, temporales y físicos, y como si fuera poco la sociedad tecnológica se percibe como todopoderosa, paradójicamente genera una «sociedad del miedo», donde la vulnerabilidad humana se siente más profundamente ante las crisis bien sean climáticas o sanitarias.

“No estoy siendo apocalíptico, debemos ser cautelosos, pero es cierto que la era del triunfalismo democrático ha terminado. La democracia está a la defensiva…Entonces, ¿se mantendrá la democracia liberal? No lo sé.” (Escobar García).

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