«El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho» (El Quijote)
La universalidad de Miguel de Cervantes sigue intacta a pesar de haber transcurrido más de cuatro siglos desde que su ingenio transformara la historia de la literatura. Al concebir a El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, el autor situó en el tiempo a un personaje que no solo recorrería el mundo físico, sino también las geografías del espíritu humano. A través de su figura, se despliega un abanico de valores esenciales: desde la solidaridad descarnada hasta la justicia poética, pasando por la honestidad y la dimensión mística de la existencia. Elementos, todos ellos, de los que el ser humano sigue echando mano para navegar en una sociedad que bascula permanentemente entre la victoria y el declive.