En el año 2000, siendo estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás, escribí el artículo que constituye la primera parte de este texto. En ese momento, la relación entre la psicología y la filosofía era apenas una inquietud, sin que alcanzara a comprender del todo la importancia de dicho vínculo para el avance del pensamiento y el comportamiento humano. Veintiséis años después, esa inquietud inicial se ha transformado en una comprensión más amplia de cómo ambas disciplinas colaboran hoy en la construcción de la subjetividad contemporánea. Este documento une aquella primera reflexión con una segunda, escrita en 2026, que examina la nueva relación entre psicología y filosofía en la actualidad posmoderna.