GEOGRAFIA EN LA GUERRA DE COLOMBIA

   (Escopetarra)

La paz un sofisma de distracción. Hablar de paz en un país en donde por más de treinta y cinco años se ha desarrollado una guerra sin cuartel, entre las fuerzas del Estado y de aquellas que tratan de desestabilizarlo, es pensar que Colombia es muy rica para sostener a tanta gente. Decir igualmente que el campesino toda la vida es el que ha aguantado los embates de la irresponsabilidad de los grupos guerrilleros que se generaron con la época de la violencia, que tomaron más fuerza a partir de la década de los setenta y que

actualmente en el país los más fuertes son el ELN y las FARC, y que el Estado nada ha hecho para proteger a estas personas que son a las que les debemos de una manera u otra la economía del país, pues no debemos olvidar que somos una nación netamente agrícola, que basamos nuestra economía en el café y en la exportación de algunas frutas y flores. Asegurar que los desplazados más de 800 mil y que han llegado a Bogotá y otras regiones, en nada afectan la situación social de quienes viven en las ciudades, es tapar los ojos y creer que el gobierno tiene políticas para asegurarle a estos una vida digna y trato humano.

 

Sin embargo, nos encontramos en el país del Sagrado Corazón, en donde creemos en los milagros y por eso vamos como corderos detrás de un proceso de paz, detrás de una dejación de armas, detrás de una libertad no sólo de conciencia sino de movimiento, detrás de un Estado que ponga en funcionamiento las herramientas que le da la constitución, pero no, nos encontramos frente a un Estado que no tiene poder, un Estado que le ha entregado casi medio país a los insurgentes, pues desde 1991 hasta 1994 arreciaron los ataques, las masacres y enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales, en donde perdieron estas últimas y tomaron más fuerzas las primeras, en donde se demostró que el guerrillero está mejor armado que los soldados, que estos tienen más inteligencia y dinero que los militares, que a nuestros soldados les da miedo luchar y enfrentarse a un enemigo superior y poderoso, y en donde los mandos militares no son líderes, sino jefes que mandan pero no enfrentan.

 

Ello llevó entonces, a que el Estado fuera apoyado por las autodefensas, creadas para apoyar al gobierno, financiadas por personas que tienen dinero y grandes terratenientes con el fin de proteger sus posesiones y en cumplimiento a los mandatos de la ley, las cuales comenzaron su expansión entre 1994 y 1997 donde cogieron más fuerza, se enfrentaron en más oportunidades que los militares a los guerrilleros (5000) y dieron golpes más duros y certeros que los mismos entes estatales; pero sin embargo, las AUUC han variado su filosofía, han impuesto la ley por su propia mano, han cometido genocidios amparados en la justicia y perseguido y extinguido guerrilleros como base fundamental de su creación.

 

Las negociaciones de paz, realizadas por gobiernos anteriores y en continuidad a otros programas, es un hecho que a corto ni largo plazo no tendrá resultados, dada la beligerancia de las FARC, la intransigencia del ELN y falta de confianza del gobierno mismo, pero que creemos que en los próximos años se cumpla este propósito nacional, para poner fin a tantos años de guerra, a tanta sangre derramada,  a tanto movimiento de campesinos hacia las ciudades y al aumento de la delincuencia en las ciudades.

 

Terminamos diciendo, que el Estado colombiano se ha mostrado incapaz en el manejo del problema de la guerrilla, de la lucha contra los paramilitares, de la existencia de dineros productos del narcotráfico, que debemos buscar apoyo no solo a nivel nacional sino internacional y que como si fuera poco debemos apoyar al gobierno en todas sus luchas, pues la sociedad civil unida tiene mucha más fuerza que los mismos militares juntos, que la guerrilla junta o paramilitares juntos, ya que es inconcebible que veinticinco mil delincuentes sean más fuertes que 40 millones de colombianos, de otra parte llegó el momento de decir no más, no aguantamos más, y obtener de una vez por todas una paz o buscarla por medio de las armas y acrecentar aún más una guerra civil, pero esta vez promovida por los ciudadanos que queremos un cambio y tener como líder a una persona que llene nuestras expectativas, aquella que ha recibido el apoyo del votante primario, de los estamentos militares y de muchos otros países.

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