TECNOLOGIA VS. EL HOMBRE

 

COMPU-ESPERA

El verdadero peligro no estriba en que los computadores piensen como los seres humanos, sino que éstos piensen como los computadores.”[1] Es un hecho cierto que nos encontramos frente a la era de la comunicación y la transformación en todos los sentidos, especialmente en el aspecto tecnológico en donde la dependencia del hombre frente a las máquinas ha sido evidente.

Vemos por ejemplo, individuos con dos y hasta tres computadores en su vivienda, dos o tres teléfonos móviles, dos y hasta tres avanteles, conexiones a internet de alta velocidad bien alámbrica o inalámbrica, es decir, la información en la mano pero en cantidad exorbitante, y ello nos llevaría a preguntarnos si esa dependencia funcional le hace bien o no,  si el conocimiento  está en las manos, en las bibliotecas algunas virtuales, o si ese acceso está permeando la comunicación y las interrelaciones personales.

 

Es verdad, que la comercialización nos está consumiendo, que cada día se acaban gran cantidad de bosques nativos, las minas de productos minerales aumentan y se fortalecen, que la tecnología superó a la técnica y la lógica a la razón, basta decir, que hemos olvidado la experiencia acumulativa y transmitirla a nuestros coterráneos, la incomunicación nos está ganando la carrera, esto es, dependemos más de los aparatos tecnológicos que de nuestra propia habilidad comunicativa.

 

Estamos olvidando, las charlas amenas, las disquisiciones críticas, las discusiones con argumento, las conclusiones productivas por sujetos amarrados a una pantalla del celular, del PC o de las tablets. Significa entonces que ya no miramos a los ojos, que no vemos la expresión del otro, que complicamos lo sencillo por bienes sofisticados; no es que esté en contra de esas herramientas que ayudan al hombre, pero si de la dependencia que estas han creado en nosotros.

 

Se comunican más fáciles los animales que los hombres y estos no necesitan un aparato de tecnología, estos lo hacen por que no deben hacer, porque no tienen más, y la pregunta sería ¿qué harían los animales si pudieran usar esta clase de artefactos?, los más seguro es que terminarían como juguetes, o como herramientas, pues estos no necesitan los mismos para hablar con sus congéneres, se comunican libremente como lo han venido haciendo a través de la historia, ese sería el ejemplo a seguir por el animal conocido como hombre.

 

Nos aguarda un futuro sombrío, vamos evolucionando y convirtiéndonos en hombres lo expresó un viejo sabio de una tribu africana, y en efecto ese es nuestro norte. El individuo debería prestar más atención a su propia intelección y cognitividad, que esperar que la tecnología le muestre lo que puede hacer, pues son esos avances los que hacen consumista a este, máxime si se tiene en cuenta que si bien es cierto la tecnología es indispensable, también lo es, que el ser humano no puede depender de estos para subsistir.

 

Concluimos diciendo que hay que levantar la cabeza de los equipos de computo, de los de comunicación, mirar a los ojos al otro y conversar con este, porque de lo contrario terminaríamos como el avestruz con la cabeza enterrada en un hueco, sin pena ni gloria, sin identidad y lo peor de todo sintiendo que no estamos en este mundo para hacer lo que vinimos a hacer, que nuestra misión cambió de paradigma y que la entrega al otro se perdió.



[1]. VALLEJO, Gonzalo Hugo. Paradojas Humanas. En Las Artes. Revista Dominical Diario del Otún. Noviembre 25 del 2012.

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