EDUCACION –TECNOLOGIA Y COMUNICACION

Aprehender

 

Nos encontramos en un choque de culturas. Por un lado la era de Gutemberg y por la otra de Castells, traducido en otras palabras la imprenta y el internet.  Ese choque ha introducido tecnologías de comunicación e información a una velocidad escalofriante. Nos basamos en el texto para algunas actividades y para otras en la era digital. Esa nueva era contribuye al cambio generacional de la educación, como también la contribución del desempeño y ejercicio pleno de nuestro entorno.

 

Ello permite mejorar los criterios no solo de lectura sino de las capacidades orientadoras de la intelección, brindando al sujeto una nueva orientación alfabetizadora.  Valga decir, esos cambios entre la tecnología, la educación, la cultura y la educación muestran paradigmas a cambiar, es decir, manejar un mundo complejo acerca de la realidad del individuo.  Sin embargo, es el momento de plasmar ese maremágnum de información que se transmite a la escritura, y por ello la introducción de este artículo.

 

Sin embargo, tenemos el poder de la escritura, aquella que nos deja liberar la creatividad y la innovación a través de nuestras palabras, con el único fin de mostrar cómo entendemos este universo y sus consecuencias, y es así como Robert Cecil Day-Lewis (1904-1972), poeta irlandés define: «No escribo para ser entendido, escribo para comprender«. Es decir, que desde el mismo momento de la idea pasan situaciones que nos llevan a hacer un proceso de racionalización y terminar diciendo lo que se está pensando, con ese fin, comprendernos.

 

De otro lado, el proceso de comunicación es un acto muy complejo, utilizamos signos y palabras con las cuales transmitimos nuestro pensamiento, aunado al querer ser.  Un metabolismo acelerado para suscribir oraciones en donde el papel y los libros rodean lo que se escribe.  Sin embargo, ese es el juego que me gusta, la combinación de adjetivos, sustantivos y verbos de todo tipo con el único fin de saborear el pensamiento de los otros, cuando interpretan mi sentir, y de ello queda una enseñanza. Repito lo del club de lectura de Caracol, “después de leer un libro uno no vuelve a ser el mismo”, es decir, que todo lo que nos llegue a nuestras manos tiene algo de edificante y ese es el esfuerzo que logra el autor, esas vanidades entre el juego de palabras y la memoria, entre las curiosidades y los fenómenos, entre lo liviano y lo pesado, entre lo serio y lo lúdico, entre el desafío y la razón. Una lluvia de ideas en una página de realidades concatenadas con el argumento de la vida.

 

Metáforas convertidas en cenizas, desmesuras de pensamientos idealizados hacia la sinrazón, la no lógica de la verdad de argumentos separados de aquellos que buscan una afinidad espiritual, pues esa es la única razón del ser humano. Vivir su espiritualidad y darla a conocer con lo que escribe su pensamiento.

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