SER INMORTAL

 

De alguna manera todos pensamos en un momento de la vida ser inmortales, y la pregunta que surge es: qué es la inmortalidad?.

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Para empezar debemos repasar los sucesos no solo de este año sino los pasados, de los calendarios que han caído a través del paso incesante del  tiempo y valorar no sólo la importancia de mi existencia sino la variedad de la misma, tendiendo la mano para que caiga en ella la espesura de la memoria y los recuerdos que cuelgan de ella; de las palabras dichas en los instantes de ira, pasión,  sabiduría, inteligencia o discernimiento, de aquellas cubiertas con cal por su acidez o lavadas por la lluvia por lo hirientes.

 

Contemplamos lánguidos sucesos escritos en los muros de la conciencia, en los muros construidos con espejos o en los muros sostenidos con aliento de los que se fueron, o en las paredes de las ciudades donde vivimos, buscando donde está la inmortalidad si esta viene antes o después de la muerte o si para ello hay que desnudar el alma mostrando la blancura de la misma o el lado oscuro de esta, o buscando a los castigadores de pasiones, a los castradores de ilusiones o aquellos que van por el mundo atajando toda innovación o creatividad, ayudando a la angustia vivencial del hombre.

 

Azotes de la intemperie, ráfagas de rayos que golpean contra las casas destruyendo los signos que lleva el ser humano en su interior, explicando los fenómenos atmosféricos desde el interior de su conciencia, aquella que se erige como la que maneja los principios éticos y morales del hombre, tratando de hallar sus deseos en esta época de satisfacción inmediata.

 

Seguir escribiendo, sin esperar que las letras se cansen de combinar el pensamiento del autor, hacedor de la terrenalidad del lector, sin permitir que se apaguen sus ilusiones, sus aciertos y desaciertos, aplicando la paleta de colores a sus vivencias para adornar así el silencio que desde el cielo es arrojado, pintando su angustia y felicidad, su dar y su entrega sin esperar nada a cambio o simplemente seguir luchando por dejar huella, buscarle sentido a su vida porque en últimas eso es la inmortalidad.

Querer ser inmortal es mirar al cielo y bautizar una estrella que nos recuerde todos los días porqué la miramos, saber cuál es mi posición en este tiempo y espacio para entender el tesoro que me corresponde dentro de la riqueza universal para disfrutar con mis semejantes, volando de destino en destino dejando atrás los escombros en que se ha convertido la vida, construyendo un nuevo edificio en el cual se sostenga todo aquello que desde mi interior he irradiado a los demás y les he dado desde la juventud hasta la adultez.

 

La idea de la muerte es solamente eso, dejamos un cuerpo en el que nos alojamos temporalmente, en el que edificamos nuestro ego, en el que escondimos nuestras deficiencias humanas, en donde lo inmóvil nos convirtió en insensibles y en donde una vez enterrados emana ese sentimiento que dejamos en quienes nos quisieron, a eso también le llamamos eternidad. No olvidar a ese sujeto hacedor de ilusiones, maestro de la vida y de la conciencia que no se nos borrará de nuestra memoria.

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