ARTICULO SER DE LA IZQUIERDA ES…

Estamos viendo como el movimiento social está dirigiendo nuestro país, los hilos políticos y económicos hacen lo propio, alcaldes destituidos se revuelcan dentro de su propia parafernalia, otros lloran el no haber hecho nada y otros tantos luchan para que la justicia no sea injusta y mucho menos los superpoderes de otros no les hagan entierros de segunda a carreras de primera.

CHAPLIN Y EL PERRO

El hecho de mostrar inconformidad frente a las decisiones tomadas vengan de donde provengan encasillan al individuo como de izquierda, pues razón tenía José Ortega y Gasset cuando dijo: “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejía moral”. (La rebelión de las masas); significa entonces que por el solo hecho de protestar o mostrar inconformidad frente a fenómenos sociales, situacionales o personales no lo hacen de izquierda, antes por el contrario dentro de esa participación democrática a que tiene derecho, está la de protestar, mostrar inconformidad frente a las decisiones tomadas, sin que con ello se quiera decir que estamos contra el sistema, contra la empresa o contra la persona. Antes por el contrario, es esa liberalidad que tiene el hombre para pronunciarse frente a los hechos que consideran de alguna manera violatorios a su propia personalidad o a la intimidad como dirían algunos.

Y siguiendo con el pensar antes anotado: “El corazón del hombre no tolera el vacío de lo excelente y supremo” (Meditaciones del Quijote), nótese como el ser humano siempre está en pie de lucha para mejorar desde su intelección hasta sus habilidades, desde el conocimiento hasta sus talentos, algunas veces desconocidos por aquellos que de alguna forma tienen relación con este.

El hombre dentro de su inmensidad universal tiene derecho a manifestarse sobre aquellos actos que atenten de alguna manera contra su liberalidad, y en concepto de este ensayista, el apelar a esta conducta no lo encasilla como sujeto de izquierda y mucho menos de derecha, antes por el contrario centrado en sus ideales, en sus proyectos y en especial a desarrollar ese norte que todos llevamos dentro.

Vulnerar el derecho a manifestar la inconformidad es violentar sus derechos fundamentales, es ir contra el principio de asociación o como diría algunos contra el pataleo del que todos somos responsables, no solo con lo que decimos y hacemos sino con la respuesta a esos acontecimientos.

Volvemos entonces a las palabras iniciales, si los elegidos por voto popular tienen derecho a reclamar, los sindicalizados a sus pliegos de peticiones, los grupos de la clase que sean salir a la calle, porque no un personaje del común, un sujeto de a pie a que se enfrenta al sistema, a la sociedad, a la política y a la sociedad. Insisto entonces que el derecho a protestar no lo encasilla a personaje de izquierda o derecha, pero asalta la duda: ¡Cuál es su izquierda o cuál es su derecha?

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