LA ACTUALIDAD DE LAS 7 PALABRAS

“El Hombre Crece cuando se arrodilla” (A.Manzoni) Estamos en una época de recogimiento según los religiosos, o en días de parranda para los menos creyentes, o en días de descanso para los indiferentes.jesus-en-la-cruz

 

Sin embargo este período de vacancia desde lo judicial hasta lo laboral, de lo político hasta lo social, nos llama a interpretar nuestra realidad, esa que no podemos dejar pasar y mucho menos robarle la importancia y la esperanza.

 

Desde ya, este artículo no tiene nada de religioso, lo que si tiene es un alto grado de interpretación de esas palabras muy conocidas y dichas en un momento de la historia en donde se hacían necesarias para calmar a la turba que atentaba contra la estabilidad del imperio romano, pues no de otra manera se interpreta valga la redundancia, el ajusticiamiento de un sujeto que se atrevió a mover las masas para concienciarlos acerca de su terrenalidad y derecho a que se respetaran sus derechos fundamentales.

 

Hablar de perdón es superar odios y rencores, entender que ese estadio en la existencia del hombre en vez de ayudarlo lo enferma, su psique traumatizada no reconoce la libertad y mucho menos la verdad.

 

Estar en el paraíso, es ese sitio, al Macondo que se refirió García Márquez, ese lugar en donde todos queremos estar, en el que nos encontramos cómodos y donde la zona de confort es imperturbable, al que no llegan los problemas pero si muchas soluciones personales, profesionales y laborales.

 

Reconocer la existencia de una madre como esa persona que nos trajo a la vida y a la que le debemos nuestra existencia, creencias, seguridades y tantas cosas más, o también a esa parte de la psique que nos indica quién soy yo, cuáles mis expectativas y hacía dónde voy, pues yo soy la madre de mis propios caprichos, de mis ideales y derrotas.

 

Preguntarnos por qué me has abandonado, se entiende como aquello que no nos deja ser felices, que nos impide realizarnos como personas, profesionales, en qué me he abandonado como sujeto activo de conciencia, y qué me falta para lograr la perfección, esto es, encontrar la verdad.

 

Tener sed como lo aseguró uno de los tantos obispos que hablaron al respecto, es saber qué quiero yo, qué me hace falta para ser más humano, reconocer al otro desde su alteridad y en consecuencia ser parte de la solución y no del problema.

 

Pensar en que todo está hecho o consumado, es identificar el producto terminado del ser humano cuando no ha reconocido su rol en el universo, en la influencia en los demás y para la sociedad, es olvidarse que soy el capitán de mi destino según Mandela, por lo que debemos trabajarle a este punto para lograr ese reconocimiento universal.

 

Encomendar el espíritu a otros es tan peligroso, como el convertirnos en convidados de piedra, sujetos sin pensamiento ni decisión, permitiendo que los demás decidan por nosotros, no ser partícipes de la toma de decisiones a todo nivel en especial las de índole personal.

 

Queda entonces la duda si las siete palabras concebidas de la manera como se explican hacen parte del ideario individual, si son de recibo para mi existencia o seguimos creyendo que hay otros que moldean nuestra vida, en donde no se hace nada y solo se espera… se espera.

 

Yo no sé qué esperar, sino somos partícipes de la interpretación de esas siete palabras que en mi concepto nunca pasarán de moda, pase la vida, pasen los años, o cuántas muertes debamos enfrentar.

 

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