MOTIVACION Y MEDITACION

 

Un día me di cuenta que cuando las personas me buscaban me escondía, me escondía por temor, por su poder, por no aceptarlas como eran y no entender lo que querían.

Otro día comprendí que por muy seguro que fuera el escondite, las personas seguían estando allí. No valían árboles ni castillos.Motivacion-Cerebro

 

Por fin, otro día entendí que no debía seguir ocultándome, que debía enfrentar esos miedos y temores.  La idea parecería absurda, pero sorprendentemente esa era mi realidad, y ello me ayudó a tranquilizarme.

 

No bastaba ver la vida pasar y pasar, ver pasar carteros en bicicleta, ahí entendí a Piero con sus cantos de realidad, no era salir corriendo, era entender al colectivo, entender los momentos que nos convierten en amantes de sucesos y situaciones, de fenómenos naturales y otros no.  Era ver la vegetación y salir el sol en las mañanas y esconderse en las tardes, un proceso que se da hace muchos siglos y para todo una fase incomprensible por aquello de la existencialidad.

 

Los pecados  que llevamos dentro, que perdonamos por religión o comprensión o hasta por aceptación. Buscamos desde el corazón los problemas de nuestras relaciones personales y laborales, un cuadrante de la guerra fría que llevamos en el interior, prohibiciones con fenómenos sociales inentendibles; fantasmas evidentes con ganas de imperialismo desde un horizonte verde, desde un caribe que suspira por ser abrazado por el reino del hombre que ama la libertad, una búsqueda de la suerte lejana para algunos y fácil para otros, regalos que recibimos a manos llenas por sirenas que caen del cielo en medio de un canto ensoñador.

 

Energía curativa que desperdiciamos por aquello del enfrentamiento de las concepciones existenciales, a unos los llena la religiosidad a otros, otras formas de pensamiento, desconociendo que la energía es universal y esta se mueve por sí sola, fluye a través del torrente sanguíneo del cuerpo que la sostiene, canalizadas a través de la meditación como la forma de apaciguar ese animal peligroso que todos llevamos dentro, que aprendemos a dominar, y lo desarraigamos de nuestro ser.

Visualizar una luz que entra en el cuerpo con la única finalidad de curar las dolencias del tipo que estas sean, esta que recorre toda la superficie buscando los defectos y deficiencias, aliviando las enfermedades que vienen de lo físico y lo psíquico, es la mejor manera de aliviar las preocupaciones que hacen parte del parrandón en que se ha convertido la vida del ser humano; es decir, la mente es primero, la biología de la esperanza lo segundo y entender la espiritualidad lo tercero, sin embargo no olvidemos que aunado a lo anterior la medicina también es sanadora, hay una conjugación entre las ciencias terrenales y las espirituales, pues debemos buscar al matador de ilusiones y retirarlo del plano existencial, una combinación de energía, de dietas, de ejercicio para reducir el proceso de obstrucción de la biblioteca mental en la que se debe convertir el hombre, almacenando sus experiencias, vivencias, acumulando valores con los cuales enfrentar la cultura social cada vez más pervertida por aquello del olvido de que la luz curativa funciona.

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