ORGANIZANDO LA GEOGRAFIA INTERIOR

Esta vez no hablaremos acerca de los problemas que enfrenta el país, ni las influencias externas hacia la política del Estado y mucho menos de la corrupción, campante ahora en todos los niveles y mucho menos de los problemas limítrofes con Nicaragua y otros países de la región, Relieve Interiorni de lo que pasa en los departamentos como el Chocó o lo que vendrá ahora cuando llegue la época  de sol. La geografía a la que se refiere  este artículo es la interior, es decir, identificar cuáles son las montañas más altas que lleva el hombre no solo en su parte física sino mental, dónde están las lagunas existenciales o las mesetas de intolerancia o placer, los ríos de sangre por donde corre la ira, los odios y los amores.

 

Todos los días recibimos información de todo tipo, en especial de aquella que nos hace doler el alma, violaciones, muertes  violentas, incomprensión e intolerancia, las que nos hace preguntar a qué estamos jugando en esta sociedad convulsionada y del porqué de mi participación dentro de la misma. Sin embargo, existen intereses e ideales dentro del sistema de pensamiento individual y colectivo, formas y maneras diversas que nos lleva a la búsqueda de un contenido qué comunicar.  La  idea de unos principios éticos en forma de publicaciones, códigos éticos, conceptos e inclusive desde las editoriales de las noticias que nos lleven a la separación de la objetividad de la subjetividad y nos permitan una conexión con el desarrollo de la curiosidad hacia el acercamiento a la verdad como creación de noticia existencial.

 

Pero cómo hablar de una geografía interior si no se ha fotografiado la misma, con el fin de determinar en qué lugar se encuentran situadas las mesetas, colinas, montañas, planes y terraplenes donde descansan los fenómenos que no nos dejan identificar los hechos que no permiten la búsqueda de los momentos de satisfacción individual, para después trasladarlos a lo colectivo y familiar.  La integridad del ser humano incluye detectar el lugar donde está situado el bien y el mal, o si las mentiras dañan dicha integridad, o los efectos negativos que no dejan establecer esa perfección.

 

De otra parte, los ríos de sangre mezclados con lo que viola la autonomía, afectando con ello la libertad y su liberalidad, hacen que los principios de imparcialidad se vean afectados por el rigor de la fenomenología moderna, en donde la justificación de lo moral afecta al individuo y aquellos que lo rodean; ese respeto a las normas y a los límites junto a la justicia con lo justo, están minando la conciencia del hombre, en donde esa geografía no existe, no hay altos, ni picos ni mesetas, solo una horizontalidad muy profunda sin principio y sin fin, en donde no existe el juego limpio y mucho menos esa justicia distributiva a la que todos tenemos derecho, en búsqueda de una sociedad en donde predomine la libertad y la felicidad a la que se refieren los informes sicológicos y económicos muy de moda en la actualidad, en donde se plantea que Colombia es uno de los países más felices del mundo, además uno en el que se puede invertir dineros pues la economía es una de las más seguras del planeta.

 

Solo queda poner luces de colores en las montañas descritas, en las mesetas y ríos en esta época en donde la cordialidad y la amistad fluyen a borbotones, en las torres eléctricas, en las selvas y en todo lugar en donde se haga necesario recordar que el ser humano está en búsqueda de la felicidad y la convivencia, planteados no solo en tratados internacionales, en libros de religión, sino en la constitución del país del Sagrado Corazón de Jesús.

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