HABLANDO DE LA TORRE DE BABEL

“Un hombre no empuña un hacha para defender su cartera, sino en defensa de su dignidad” (Ryszard Kapuscinsky)

Se dice que el hombre quiso construir una torre que lo llevara hasta el cielo, pero el creador los confundió para que no la terminarán y por eso, todos los hombres hablaban diferentes lenguas sin poderse entender. Y en efecto eso es Babel, la tierra de todos y de nadie, y es allí donde comienza su nacimiento, sus guerras y toda su diversidad. Babel-Libros

Nos interesamos por el mundo terrenal y hasta por el ideario imaginario que cada uno lleva dentro, como ese derecho fundamental de su propia expresión, integrado con su libre albedrío, que de albedrío no tiene nada. También anhelamos vivir en lujosos palacios y sus comodidades, o disfrutar de momentos de placer o alegría pero siempre aferrados a esa torre de Babel, que alguna vez construimos y que otras veces destruimos.

 

Sin embargo, haciendo un análisis al significado de Babel, debemos empezar por su sintaxis: proviene del hebreo “Balbál” que significa “Confusión”, pero también de esa falta de claridad del ser humano por identificar su hegemonía existencial, dejando a un lado los intereses comunitarios por los particulares, esto es, un excesivo egoísmo. Este representado en la falta de sentido común, de entrega y sobre todo de compartir, es decir, el principio solidario se perdió no solo de nuestro léxico sino del pragmatismo de la vida.

 

Interpretando la Torre de Babel, diríamos que esta es la cuna de la comunicación, pues si esta representa las más de 7000 lenguas existentes en el mundo, por medio de esta se da inicio a la comunicación ´como fenómeno humano que persiste en la actualidad, valga decir, una forma de interacción entre los hombres para conocernos más no solo desde el interior sino desde sus necesidades. Es interpretar los diferentes niveles de comprensión, desarrollar grandes proyectos, es entender esa conciencia cósmica que nos lleva a exteriorizar la esencia propia del individuo en toda su magnitud, es esa energía prístina que a su vez combinan con todas las energías que constituyen la creación misma.

 

Vemos ahora, como el hombre ha perdido temporalmente ese conocimiento del lenguaje original, pues ahora habla uno totalmente diferente, ya que debe alcanzar cierto desarrollo espiritual para no usar ese verbo para hacer el mal, y mucho menos para dañar o perjudicar al otro; por el contrario alcanzando niveles de riqueza personal y nada de satisfacciones egoístas, lo llevarán a superar esa dislexia emocional, entiéndase la confusión en el lenguaje de comunicación, que no le permite entenderse a sí mismo ni a los demás. Ahora bien, debemos aferrarnos a nuestras raíces para aplicar esa bienaventuranza del pasado, aquella en donde conversábamos con el mismo idioma, no habían odios ni rencores generalizados y en donde el perdón era la herramienta que sostenía al mundo, muy olvidada en los tiempos actuales.

“Me gusta la gente que sabe ser Sol, aunque la vida esté nublada” (Rose M.)

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